ARCHIVO ORAL DEL CENTRO
DE LA MEMORIA
OBISPADO
DE TACUAREMBÓ
Entrevista a Dardo Puentes
Tacuarembó, julio de 2006
Entrevistadora: Mariela Grela
Transcripción: Ana Rodríguez
Códigos de transcripción:
/no transcripto/
(lo no cicho): gestos, emociones
M- Mariela
D- Dardo
A- Ana
Tiempo total: 72: 09 min.
A-
Apuntando hacia él
D-
No era recibida la maestra tampoco.
/colocamos el grabador en la falda de
Mariela, esto corta un poco el hilo de lo que venía contando
Dardo: que él tuvo muy poca escuela, tres meses, y aún
recuerda el nombre de la maestra./
presentación, finalidad de la
entrevista
M-
Bueno, dale, hablá de la
escuela que noso/ ella te va a explicar.
D-
Cómo es. Bueno. Vamo´a hablar, vamo´a hacer lo que se pueda.
Dentro de las condiciones que yo tengo, porque yo me crié en el
campo.
A-
Bárbaro. Nosotros queremos hablar con usté y grabarlo porque
queremos investigar cosas de la vida de antes. Todo lo que
podamos averiguar, este, de qué se trabajaba, cómo era la vida
cotidiana, cómo era la escuela, si fue a la escuela o no fue a
la escuela, este…todo lo que nos pueda contar. De qué trabajó,
todo eso. Pero es Mariela la que va a hacer la entrevista. Lo
estamos grabando porque después vamos a transcribir y somos un
grupo de personas que vamos a trabajar en el “Centro
de la Memoria” y vamos a estudiar de ésta entrevista para
hacer otras entrevistas.
en tres meses de escuela
D-
Ah../pausa/
A-
Entonces Mariela es la que..
M-
¿A qué escuela fue que
fuiste, tío?
D-
Y la de Roque, 58..o no sé si 58 o 38 Sí, 38. 58 es la de Casú.
Allí. Y allí fui pero vos sabés que allí tuve tres meses en
la escuela. Fui cerca de fin de año. Entré en primero y salí
en primero, porque yo tenía 12 años cuando vinimos de la
Capilla del Sauce. Y este, y allí después fuimos a la escuela,
y me mandó mamá y…me quedaban dos leguas, iba a caballo. Ah,
un sacrificio bárbaro. Y a los tres meses después ya…cerca
de diciembre mamá me sacó porque me precisaba para…trabajos
de fin de año. Y ya no y no di examen tampoco. Pero yo aprendí
mucha cosa.
M-
¿Y nunca antes de los 12
fuiste a la escuela?
D-
¿Eh?
M-
Sólo esos tres meses
estuviste en la escuela.
D-
Sólo tres meses no más. Y después otra cosa, allí la escuela
yo no sé cómo, María este, vino, la mandaron de Durazno,
Amabilia Peña se llamaba la maestra. No era recibida. Media
morochita, media soltera, era. Me acuerdo. Y nosotros éramos
63.
A-
Páh..
D-
Entonces ella como
tenía muy poco tiempo para atender a todos, y había primero,
segundo, tercero y cuarto. Quinto ya no había. ¿Sabés quién
estaba en cuarto? Celina Ferreira. La madre
M-
De Julio
D-
De Julio… Cardozo. Del diputado. Esa era la que ayudaba y me
daba clase a mí. Este, y después estaba Jacinta. Jacinta de
Chifún.
M-
De los ranchos.
D-
De allá. Jacinta de Chifún. Eran las dos mayores que estaban
en cuarto y entonces las maestras les pedían que me atendieran
a mí y en primero, que yo estaba en primero y atendía segundo,
creo que era. Sí, esas dos la ayudaron en 1º y 2º. (sonríe)
En esa escuela, y éramos 63. ¡Ah! pero la escuela era de terrón
y techo (de) rancho. Una escuela antigua. Bueno, y yo no sé cómo
Amabilia consiguió que la mandaran provisoriamente y quedó,
tuvo como 5, 6 años allí de escuela.
M-
Y cuándo sa/
D-
Dueña de la escuela, directora (con énfasis)
M-
¿Y cuando saliste?
D-
Y después salimos, yo salí porque mamá me llevó, y quedaba
lejos ya, era un sacrificio para hacer dos leguas a caballo. Yo
me acuerdo que íbamos a las 10 de la mañana entrábamos a la
escuela. Y mamá nos hacía/ a mí me hacía arroz con leche.
Para mediodía, cuando salíamos de recreo
A-
Sí.
D-
Todos íbamos derechito a la mochila. (sonríe) He, bueno
entonces, nos tocaba la campana. Íbamos derechito a la mochila.
Y allí comíamo. Y después la maestra no sé cómo me veía
comer y me comía doh o tres cucharadas de arroz con leche.
Amabilia.
A-
(sonríe)
D-
Eso me acuerdo, perfectamente bien. Bueno. Y me decía que era
el único que llevaba arroz con leche. Y después todos comíamos
así, bueh, y chiveábamos poco allí, hasta mediodía.
M-
Y qué juegos
D-
To/ ¿eh?
M-
¿Qué juegos, vos te
acordás algún juego de la escuela?
D-
¿Juego? no; juego…ah, juego muy poco era porque el recreo era
sólo para comer no más y ya la campana después de vuelta. Y
después la campana teníamos que hacer fila. Antes de entrar en
la escuela hacer fila. Y en la fila después estaba Jacinta por
un lado, o Celina con dos lápiz así (con
los dedos muestra una horqueta)
y la maestra: ¡Vamo´a hacer revisación! –decía-.
Entonces, de a dos estábamos así. Entonces con los lápiz
embromaban en el pelo por si alguno tenía piojos. Y entonces
nos miraba las orejas. Dice, ¿no habrá algún granito de maíz,
aquí?, decía la maestra, me acuerdo como ahora. Ay, yo le
contaba a mamá y mamá me decía “lavate bien las orejas”.
A-
(ríe)
D-
Y eso era, el trabajo de las maestras. Pero era buena que
nosotros la queríamos todos (hace
énfasis), y una flor
siempre que pudiéramos le llevábamos una flor. Ella se ponía
loca de contenta.
a trabajar en el campo
la raza de italiano es de la tierra
M-
¿Y cuando saliste de la
escuela qué te puso a hacer, la abuela?
D-
Y a trabajar. Después ya, de ahí a trabajar, porque después
me dijo “No te animás –dice- vamos a hacer una chacrita”.
¿Vos te acordás de los ranchos viejos que habían allá? Dice
allí, dice vamos a hacer una chacra chica, dice, allá, y dice,
vamos a trabajar y a arar y bueno, y conseguí, y Félix era chico. Conseguimos un arado con un
vecino Juan Patrón y un caballo y allí empecé a rasguñar y a
hacer chacra. Una cuadra fue. Nada más que una cuadra. Bueno en
esa cuadra, nosotros plantábamos maíz, plantábamos zapallo,
plantábamos choclo. Este, plantábamos poroto, de todo mamá
nos hacía plantar. Sandía y melón que le gustaba a mamá. Eso
cosechábamos todo allí cerquita de las casas. Era tierra muy
buena, era. Entonces ahí yo me empecé a entusiasmar. Y después
yo ya hice chacras más grandes. Y después, la raza italiano,
que la raza de italiano es de la tierra. Ah, pero yo sentía el
olor a la tierra temprano cuando iba a arar y aquello era una
satisfacción era como sentir perfume, ché. El olor a la
tierra. Temprano. Yo después araba, con un arado de dos rejas,
tenía mucho, mucho, más tenía 15 o 16 años.
bueyes y carretas
M-
Con caballo o con…
D-
Con bueyes. Con bueyes. Este…
M-
¿No te acordás los
nombres de los bueyes que tenías?
D-
Ah, tenía…tenía dos carretas. Y entonces con las carretas yo
viajaba y hacía…changueaba. Hacía viajes. Una vez volqué
una carreta en una cañada. Cargada de chala.
A-
¡Ah!
D-
Muy alta era, y el hombre me dijo que le echara, que le echara
no más, la dio vuelta en la cañada y quedó. Y con esa carreta
yo hacía, hacía vintenes. Este, y tenía muchos, yo amansaba
bueyes y todo. Ah sí, y Juan Patrone era el que me enseñaba a
hacer yugos. El yugo se le pone a los bueyes. Ah, yo aprendí
tantas cosas con ese hombre. Era italiano, era, estaba cerquita
de casa que arrendaba una parte del campo de mamá.
M-
Porque no todos los
yugos.. (hace
una seña)
D-
Eh, porque de madera
M-
Sí, pero más chico o más
grande.
D-
No, no, no. Todos eran iguales.
M-
Todos iguales.
D-
Igual, igual. Ahí, después, ah, si habré aprendido a hacer
yugos. Y hacía yugos entonces y coyuntas para los cueros.
Anchas así (marca con los dedos) y bueno entonces este, envolvíamos ahí eso y me acuerdo como si fuera
ahora. Y después lo que me valió eso cuando hice la casa.
/ruido estridente, el celular de
Mariela/
Porque
después con esas carretas
/sigue sonando, le alcanzo el aparato.
Pausa/
A-
Las carretas las usó para hacer la casa..
M-
No, para
D-
A sí que esas carretas y todo eso, yo tenía como 10 yuntas de
bueyes,
A-
Puáahh.
D-
Entonces todo…cinco ponía en cada arado/ en cada carreta. Y
amansaba. Yo todo lo que salía lindo para hacer bueyes hacía
bueyes. Este, y entonces yo, después, esas carretas después
con eso acarreaba piedra, acarreaba arena, hice la casa aquella.
Bueno, y allí acompañé a mi madre 30 años.
M-
Porque el abuelo ya no vivía.
D-
Ah, allí pasamos de todo.
M-
¿Qué edad tenías cuando
el abuelo se fue?
D-
Pasamos de todo. Y…cuando yo me casé tenía 30 años.
M-
No. cuando el abuelo
se fue, que dejó a la abuela.
D-
No, él nunca, él nunca vino ahí.
M-
Ah, ahí nunca estuvo.
en el campo de mamá
D-
No, no, de la capilla allá cuando de donde nacimos nosotros,
de, departamento de Florida él de allí ya se vino para Santa
Lucía/ para..Blanquillo y otros, después unos muchachos se
fueron para Santa Lucía, Washington y Fabio, y ahí nos
separamos y mamá vino con nosotros tres. Felix, Élida y yo.
Los tres vinimos para el campo de mamá. Y papá se vino a
Blanquillo en sociedad con Pepe Fuentes. Al comercio. Papá era
de comercio. Y..
M-
Así que eran los tres niños
D-
sí,
M-
Y la abuela, solitos.
D-
Sí. Solos y después ellos se fueron yendo los menores y yo era
el mayor y era el que tenía que afrentar y mamá dice “no
–dice- yo a Dardo lo preciso”. Para aprender las tablas, yo
no terminé de aprender las tablas en la escuela, yo tenía una
tablita, salía al campo y con esa tablita yo iba diciendo las
tablas. Este, y cuando me equivocaba, si hacía 7 x 7 digo, ¿será
49? Miraba la tabla. Y era 49. Así aprendí las tablas. Y la
falta que me hizo, después eso. Pero la mejor escuela que yo
tuve fue la Esso. Cuando después vine, después que me casé y
todo. Ahí en la Esso aprendí a conocer la gente, aprendí
a…a mucha cosa. Y las planillas que yo hacía. Que me pasaba
hasta las diez de la noche haciendo planillas allí en la .. de
ventas de carga de batería, engrase, lavado, todo, todo. Lo hacía
yo.
M-
Sí, sí.
D-
Con la cabeza. Ahí sufrí mucho. Pero aprendí mucho.
M-
Y ella tenía, ella tenía
más ovejas que vacas. ¿No era?
D-
A sí, sí, más o menos.
conservación de los alimentos
M-
¿Porque de qué, de qué…? (hace la seña de comer y de dinero, con los dedos)
D-
Y, nosotros teníamos un comercio que mamá, este, le compraba a
un revendedor que vendía del comercio, mamá compraba una bolsa
de harina, una bolsa de azúcar 50 kilos, y este, y galleta y
cuando se terminaba la galleta mamá hacía pan. Y cuando era
poca harina, le agregaba hacía polenta le agregaba con harina
de polenta hacía pan de polenta. Era riquísimo. Ah, sí,
nosotros te digo que era, y el sacrificio, porque no teníamos
heladera. Nosotros teníamos que, una cachimba. De esa cachimba
nosotros traíamos en un barril el agua. Para, para tomar. Eh,
mamá nos decía, bueno, saquen de esa cachimba –una cañada
que había cerca de las casas-. Y la leche que traíamos del
corral después, la llevábamos, la hacíamos hervir, tomábamos
café con mamá y dice bueno, llevá la, la leche a la cachimba,
hervida en una damajuanita
de 3 litros. (se
sonríe) para que no se,
M-
/…/
D-
No se cortara. Y ahí la poníamos.
Y de noche era lo que cenábamos. Y entonces de tarde íbamos
a buscar. Y jé (sonríe)
y tomábamos allí. Y al otro día tenemos leche fresca otra
vez. ¡Ah! Sacrificio, ¿y cuando carneábamos un animal? La mitá
mamá salaba. Y la mitá comíamos fresco. El animal. Y esa mitá
que se salaba, yo había puesto una roldada en un ucalito alto
de aquellos y la
llevaba allá arriba para que se secara y que no fueran las
moscas. Y entonces de allá después nosotros cuando precisábamos
mamá yo le bajaba la rondana y mamá sacaba carne de allí. No había heladera (sonríe),
no había nada. ¡Ah! Esa yo la viví. Pero, felizmente con
buena salud. Porque mamá siempre plantaba en la quinta y tenía
mucha verdura, mucha verdura y cada vez que iba a la quinta mamá,
iba a dar vuelta tierra y que ahí tengo la palita cortita así
de ella /hace una seña
con las manos, indicando el largo actual de los dientes. Luego
nos mostrará esta pala que tiene colgada detrás de una puerta/.
Este y… y traía verdura. Lo que hubiera en la quinta, mamá
hacía sopa.
M-
M.
D-
Ah, sí. Te digo que me acuerdo tan bien.
la pala
A-
¿Cortita de qué, del uso, la pala?
D-
¿Eh?
A-
¿Cortita de qué quedó la pala?
D-
De gastarla. Yo la compré está nuevita con el mismo cabo y
todo. La compré en un comercio en 1.80. Un peso ochenta la
pala. En el comercio Casú. Que eso vos algo sabés.
M-
Sí. Yo conocí.
D-
Y allí me encargó una pala mamá y yo fui y la compré. En
1.80. Y este, y después era de ella. La pala buenísima, de
acero era todos los dientes. Cuatro dientes. Era así de larga.
Ahora está así. (Marca con las manos)
La tengo ahí colgada allí. Así cortita. Eso de mi madre. Si
sería italiana, ¿eh?
Y
ella todo el año daba vuelta tierra. Todo el año. Y por
eso yo después también, hice chacra, hice quintas de ucalito
allá, hice de todo.
guardar y plantar
M-
Y yo recuerdo cuando ella
guardaba las cositas. Pero yo era niña, chica, te acordás que
tenía una pieza donde ella ponía adentro la pieza de ella.
D-
Ah sí..
M-
En la misma pieza de ella
al lado de la cama, se levantaba,
D-
Tenía. Ah, sí, sí.
M-
Ponía.
D-
Era conservadora. Era así. Guardaba, sí. /…/ no nos faltaba.
Nosotros pasábamos se puede decir que, bien. Porque nosotros no
nos, aquellos Morales la familia Morales no era como nosotros.
Aquella, allá pasaban hasta hambre. Porque no tenían ni leña
ni nada. Yo después empecé a hacer quintas de ucalito y hice
tres con Felix, mi hermano y este, y pusimo´ ucalito mamá hizo
los almácigos de ucalito y hicimos tres quintas. Primero
hicimos una. Y después de esa quinta cuan/ antes de yo venirme
alcancé a cortarla toda. Para madera.
M-
¿Y aquellos granados,
aquellos árboles?
D-
¿Los frutales? Y no sé cómo estarán, pero están bien.
M-
No, pero, aquellos los
plantaron ustedes o habían.
D-
Yo planté todo, planté cuando hice la casa. Aquello traje de,
de Montevideo cuando fui a buscar la madera para la casa, las
aberturas, 14 aberturas que compré en lo de Zunino, este, se me
ocurrió ir a una casa no sé cómo a buscar este, plantas.
Traje 85 plan/ clases de plantas. Donde puse los dos nogal en la
entrada.
M-
Ah, yo me acuerdo.
D-
De todo, fue limonero, duraznero, tangerino,
M-
Yo me acuerdo de la
granada.
D-
Fuá! De todo. Después mucha cosa se secó. Lo primero que se
secaron fueron los limoneros y los durazneros. Eso fue lo
primero.
en caso de enfermedad
M-
¿Y cuando se enfermaban,
tío?
D-
¿Cuando nos enfermábamos?
M-
¿Qué hacía la abuela?
D-
Ah, remedios caseros no más. Mamá tenía un libro de agua fría.
De Homeopatía. Ah, allí nos hacía un tratamiento nos hacía.
Y nos curamos allí no más. Ah sí. Mamá era una señora que,
que yo qué sé, muy, muy, la raza de ella, italiana, muy práctica en todo, ella
siempre resolvía todas las cosas muy bien.
M-
¿Vos te acordás de
alguno, de remedios caseros aquellos de la abuela?
A-
Sí, yo le iba a preguntar. Porque el padre de mi abuelo también
este, tenía un libro de homeopatía y decía que eran baños de
agua fría y de agua caliente pero mi abuelo nunca me…no sé cómo
es. Nunca me contaron.
D-
Ah, sí. Ahora la homeopatía mamá le tenía mucha fe. Sé que,
yo qué sé, nos cuidaba con, él/ella nos hacía de todo porque
nos hacía tratamientos que… no me acuerdo bien pero…yo sé
que ella nos curaba con eso. Con agua fría de…de homeopatía.
M-
Yo recuerdo que las
convulsiones…nos metían…¿Te acordás que a mí me daban
convulsiones de la garganta?
D-
Sí.
M-
y nos metían en un latón
con agua fría.
D-
ah, sí, ya…
A-
¿de qué…fría?
M-
si
D-
mi mamá cortaba una papa y se ponía del lado de la frente aquí
cuando le dolía la cabeza. De los dos la´o y se le iba el
dolor de cabeza. Y así eran los remedios.
A-
Ah, yo me ponía eso para las ojeras. Cuando tengo ojeras me
pongo acá.
M-
No, pero abuela se ponía acá.
D-
¿Es bueno para eso?
A-
Sí.
M-
Pensaba, les contaba a
ellos que, que la abuela, bueno, de yuyos sabía impresionante.
D-
¿De qué?
M-
De yuyos, ella para toda
enfermedad siempre nos recomendaba un yuyo.
D-
Ah, sí, sí.
M-
Para todo ella tenía
un…tenia un yuyo.
D-
Bueno, los yuyos de mamá era…yo no sé, tantos, porque mamá
le tenía fe a
todos los yuyos. A todos los/ como yo, yo también.
M-
El agua de borraja, ¿te
acordás?
D-
El agua de borrajas, por ejemplo. Para la fiebre.
M-
Eso nos daban a nosotros
cuando teníamos fiebre. Todo, todos yo recuerdo, digo ella. ¿Te
acordás después que estuvo quebrada, no se levantaba, y ella
decía vaya, traiga…como que si viera las cosa y no las veía
porque…te acordás que no se levantaba.
D-
Eh.
M-
Y para todo, tenía, a
todo el mundo le recomendaba. Y cómo guardaba la semilla, él
te puede contar. Abajo de la cama, después que estuvo…
D-
Ah, sí, sí. Y le venía esos mareos, que ella, por la presión
que ella era de presión alta le venían mareos. Y cuando le venía
el mareo se ponía un trapito frío.
M-
Ah, sí.
D-
En la frente. Ese dicho trapito, ¿qué pasó? Estaba engripada,
y después le vino pulmonía. En aquel entonces le decían
pulmonía doble. Este, y empezó a espetorar rosado.
A-
Puáh.
D-
Entonces me llamó a mí y me dijo, dice, mirá, dice vos te
llamá al médico, porque dice, yo estoy, estoy mal, yo no sé
esto en qué va a parar. Estaba con una fiebre imponente. Culpa
del trapito que se
mojó estando engripada, porque tenía, tenía fiebre, no sé qué.
Entonces ella me dijo, fui al dotor Yun, allá. Y, me acuerdo,
yo ya por intermedio de la policía, de la comisaría, de la décima,
y fue el dotor, y entonces este, me enseñó a darle inyesiones.
M-
Claro, porque él daba,
aprendió también (se dirige a Ana)
D-
Y, aprendí yo a dar inyesiones con eso. Dice, mirá, dice, vos
este, y me hizo unos preparados de penicilina, estratomifina, y
eso le, le sac/, le cortó aquella infesión que tenía en los
pulmones porque ya tenía, estaba la pulmonía declarada, en los
pulmones. Que ahora se llama, ¿cómo se llama, ahora? Antes era
pulmonía doble, pero…
M-
No sé, neumonía
D-
Congestión. Congestión, se llama. Bueno. Antes era eso, pero
mamá espetoraba rosado. Y tenía 40 de fiebre.
M-
/…/
D-
Y, y tuve suerte, le di, después yo aprendí a dar inyesione y
le di 43 inyesione a mamá. En los brazos y en las piernas. Dice
“dale, y dale y dale”. Mamá me decía, pa, me duele este
brazo, bueno, te voy a poner en la pierna. Después le dolía la
pierna, bueno, le cambiaba. Y así la iba rotando, porque el
dotor me había dicho. Este, y, le, él me dejó todo preparado.
iluminación
M-
¿y cómo era que..siempre
recuerdo cuando..cómo era las..para iluminarse, que hacían. ¿Cómo
era que se llamaban, y cómo era que preparaban las..
D-
¿Para qué?
M-
Para la luz, para iluminarse, allá…
D-
Ah, los candiles.
M-
Sí, los candiles.
D-
Ah, eso se hacía con grasa.
M-
los candiles o…tenía
otro nombre
A-
curuya..
M.
Curuya
D-
can/ candilero
M-
no, candiles, le decían
entonces.
/…/
D-
Los candiles, yo todavía tengo dos de bronce, ahí. De los que
mamá usaba, tengo dos. Este, así. Exacto /Mariela
se lo dibuja en el aire con las manos/
Y
ahí era con grasa. Con eso nos alumbrábamos muchas veces. Páh...nosotros
nos pas/ era…
M-
Pero lo ponías con bols/…¿arpillera,
era? No.
D-
¿Para la luz?
M-
Sí, con la grasa en qué la ponían?
D-
No, no, no,
M-
¿o sólo grasa?
D-
se le ponía una mecha, de una mecha, le hacía una mecha de un,
cualquier un trapo, que…y de eso se enchumbaba en grasa y
M-
/…/
las luminarias
D-
Seguro. Lo mismo que la luminaria, cuando hacíamos luminaria
arriba de la casa. Páh, yo hacía latas así, le ponía
bastante grasa y, y querosén y todo.
M-
¿Y cuándo se hacían las
luminarias?
D-
Y, el 12 de, el 12 de junio San Antonio. Y después en San Juan.
Y después a veces, después a veces hacíamos en el 29 a San
Pedro. Pero ahí hacíamos cédulas, nosotros. Con las Balaga.
A-
¿Con las qué?
D-
Con la gente, los vecinos que teníamos allá, unas muchachas,
esa, en San Pedro eran las
cédulas, para ver…si salíamos uno con el otro, con quién se
iban a casar, y con quién se iban a enamorar y…
A-
¿Ah, ya armaban parejas?
D-
Ah, sí. Nosotros teníamos, cada farra teníamos que…
J-
Junio era la época de los novios, entonces.
D-
Sí, sí, seguro, parecido. Es lo mismo que la serenata.
M-
Yo de San Juan me acuerdo.
D-
de cumpleaños, eh, llevábamos serenata. /…/ Cuánta serenata
habremos llevado. Y una vez se nos negó el viejo. Porque había
un muchacho que no lo quería y, y era el cumpleaños de una
hija de él. Vecina de nosotros. Y no, y el viejo no quiso y no,
y re/ fuimos hasta la portera allí. Tábamos todos reunidos y
con un camioncito que llevábamos bebida y todo. Y, músico. Y músico
era cualquier músico, un acordeón y si no la vitrola,
cualquiera, lo que fuera.
A-
(ríe)
D-
Y era la serenata. Eso se usaba mucho en los vecinos. Este,
cuando había cumpleaños.
M-
¿Y cantaban, tocaban qué?
D-
Y bailábamos.
M-
¿Y la música?
D-
Y la música sí, no te estoy diciendo que había, casi casi en
lo general habían esos vitrolas, que se llamaban, con disco.
Casi en todos lados había. Y después había otro que tocaba
acordeón. Y, bueno, y así, viste. Más o menos báh. Pero nos
divertíamos lindo. Con la luminaria por ejemplo, nos robábamos
la luminaria, porque yo me iba/ quedaban quince cuadras, de mi
casa a lo de Cabral.
M-
M.
D-
Y una vez fui, yo fui de noche y este, y, a robarle las
luminarias a las muchachas. Que habían entrao para adentro y de
noche yo la..yo estaba cerquita, en un piquete, ahí allá en lo
de Barriga. Y vos sabés que le robo una y tenía grasa y me cayó
grasa caliente por arriba.
A-
(ríe)
D-
disparé con la luminaria
A-
(ríe)
D-
Y cuando se dieron cuenta eran los gritos, no más. Dic/ decía,
¡pero, Dardo nos robó una luminaria! Y yo disparaba con la
luminaria y ya iba lejos, unas cuantas cuadras, ya.
M-
Y eso eran las diversiones
que tenían, porque…
D-
Seguro. Y no había otra.
M-
¿Radio?
D-
Sí.
M-
¿Tenían radio?
D-
¿Radio? No, en esos años no había radio. Después a los
muchos años sí, cuando… falleció Gardel sí ya había
radio, en el año ´35 había radio. (Tose) Yo tenía una radio chiquita, que habíamos comprado. Pero en campaña
qué…¡Ah! Con mamá te digo una cosa, y yo fui quien la
acompañé más porque, los otros
hermanos, Elida se vino a Blanquillo a estudiar, tu mamá.
Bueno. Se vino, y Felix se vino para acá, para Tacuarembó, a
estudiar. Y yo como era el más grande, y que sabía trabajar y
que sabía todo, este, yo fui quedando.
M-
Sí, sí.
D-
Y tía Lola vino una vez a buscarme de Montevideo para hacerme
estudiar medicina. De Montevideo, tía Lola, hermana de papá.
Y…entonces dice “Juana –dice-, mirá vengo porque lo voy a
llevar a Dardo para hacerlo estudiar”. Una tía. Hermana de mi
padre la mayor. Y, dice “Ah, no –dice- no, no, -dice-.
“Pero Juana –dice-, qué va hacer pobre Dardo sin estudio,
aquí”. Dice “yo lo llevo y lo hago estudiar en
Montevideo”. Y mamá no me dejó ir. Qué médico sería yo.
Porque después a mí me gustaba la cirugía. Yo después hacía,
hasta cesárea en los animales, hice.
M-
/…/
D-
Y los salvaba.
M-
¿Y con qué los curabas,
tío?
D-
¿A los animales? Y con antibiótico..
M-
Ya había antibiótico
/…/
D-
Sí, claro, claro. Yo hacía cesárea, después inventaba.
A-
¿Cómo aprendió a hacer la cesárea?
D-
Por los veterinarios que yo veía.
A-
Mirando.
D-
Mirando. Mirando aprendí. Y no se me murieron.
A-
¿Nos puede contar alguna?
D-
Sí. Eso lo hice después. A los muchos años ya. Te estoy
hablando de cuando era muchacho, pero
M-
Sí, sí, sí.
D-
después a los muchos años, yo después vine para acá, y ahí
tenía, trabajaba con los veterinarios y
yo aprendí. Y entonces yo veía cómo él hacía y
ayudaba, yo era ayudante. Al ser ayudante yo…y dueño.
Entonces yo, yo sabía cómo se cosía y todo. Sacaba las tri/
las tripas para afuera, arriba de unos cueros de oveja, y allí
lavaba todo el triperío este, y sacaba el ternero, a veces el
ternero hinchado adentro, una vez saqué un ternero que tenía
un olor grandísimo.
M-
¿Ya estaba muerto?
D-
Y…Ya estaba muerto. Y la vaca era una vaquillona de cuatro años.
Muy linda, digo bueno, si la mato es mía. Y la salvé. Después
la vendí, bien gorda la vendí. La salvé, le saqué el ternero
y todo y le… trajeron los peones
y le digo, yo estaba cocinando. Entonces le digo no,
este, póngalo a la sombra ahí que yo ya voy a ponerle esto y
fuia un/ yo tenía un botiquín y en ese botiquín este, saqué
agujas, tenía agujas gubias así, /con
los dedos, hace la forma de un anzuelo/ tenía este, de
todo, antibiótico…alcohol, tenía mucha cosaque yo...
Entonces tenía unos, unos óvulos, también que le ponía, de
vez en cuando, en la operación allí le ponía óvulos de
estos, que era antibiótico. Y se salvó no más. Pero le hizo
un tajo así, sesgado en la barriga, esa vaca…Y la salvé.
M-
Sí, sí. El era…es y es
gran cocinero, también.
D-
/ / Pero la
necesidad.
M-
Pero, digo, lo más
habitual allá era…el puchero.
D-
Ah sí.
M-
¿Qué otra cosa
cocinaban…?
D-
Ah no, mamá hacía…¿qué, nosotros? Con mamá hacíamos de
todo. Y mamá hacía asado. Yo carneaba y en seguida mamá, tenía
un horno de hacer pan y hacía el pan, y después que sacaba el
pan quedaba caliente el horno poníamos, eh, mamá ponía un
costillar adobado, me acuerdo. Esa cosa es rica. Si habremos
comido. Este…y entonces…
M-
y boniato.
D-
Y después claro, siempre había boniato y todo había.
Zapallo…
M-
¿Y el tema de la pesca,
tuyo? Porque allá…los arroyos cuál era, el que…¿El Tala?
D-
El Tala.
M-
No, no,
D-
No, pará, el río Yí. El río Yí era. No pero allá en ese
entonces yo, yo no era pescador, yo me hice pescador después.
Después de mucho tiempo.
M-
Sí, porque allá no…
D-
Ahí sí, después fui a pescar y salimos todos pescadores
porque todos los Puentes. Wasinton era pescador y todos…
M-
Mirá la torta /señala un
adorno de torta, con un pescador/
D-
(sonríe)
Y allí tengo la seña, eh? Eso fue la pantalla cuando mi
cumpleaño que, que le mostraron eso. Y la historia mía también.
Este, mucha foto que Margarita le mandó a Andrea, mirá, se
encargó de eso. Pero primera vez, nunca había hecho. Primera
vez.
M-
Quedó…lindo.
D-
Quedó bueh, quedó bastante bien.
A-
¿Contaron la historia
suya?
M-
Claro, desde…
D-
De cuando tenía 12 años.
M-
¿Es la primer foto que
tenés?
D-
No, eh, sí, una foto yo se la mandé, que esa no la tengo.
M-
No, digo, pero fotos
de más chico no tenés.
D-
No. Tenía, sí. Tenía sí, creo que está Élida, Félix y yo.
Éramos tres. Estábamos allá con mamá cuando yo te digo que
éramos chicos. Y Félix era chico. El vino de un año y medio
a…(pausa) Cuando mamá este, se separó de papá. Que nos
trajo era bien chiquito, Félix. Y él era de un poco más
delgado y yo era grandecito. Por eso yo siempre fui sacrificado
porque mamá me precisaba a mí. Y como me precisaba, no me dejó
estudiar. Ni me dejó llevar con tía Lola. Para Montevideo. Si
no, yo..
la madre y los negocios
conseguir dinero
M-
¿Y aquellos cuentos que,
que…cuando necesitabas mismo, que, que tenías que sacar a
escondidas, pa´ poder vender algo? ¿Que arrimabas los animales
para sacar allá cómo era el tema, aquello?
D-
Ahá. Pero, una vez precisaba 100 pesos y tuve que ir al Banco
del Carmen a lo de, a la casa de, un comercio que había
Librando González. Y, le pedí una garantía. Por no pedirle
plata le pedí una garantía, digo, porque él me va a prestar
plata, yo compraba allí. Cinco leguas, quedaba. Y yo tenía que
pagar a los esquiladores a los dos días o al otro día. Y… y
fui. Cuando eso tenía ya 16 años, tenía yo. Y fui al banco.
Nunca había entrado en un banco, y le digo a don Librando,
digo, ¿usté no me firma una garantía? Sí cómo no. Vení
para acá. Me llevó al Banco, quedaba a media cuadra. Frente a
la plaza. Y me presentó al Gerente y se fue. Me dejó sólo con
el gerente, dice ya lo voy a atender, me dice Puentes, me dice
el gerente. Y bueno, hizo unos papeles allí y me atendió. Dice
bueno, ¿cuál es la situación suya? Y le digo mire, yo trabajo
con mi madre. Este yo, estoy con ella y tengo unos animales para
vender y tengo que pagar los esquiladores y me faltan 100 pesos
y quería sacar por 30 días 100 pesos. Y después, le digo,
venderé algunas vacas, yo tenía 15 o 20 vacas para vender y
pagarle los 100 pesos. Era (hace un gesto de mucho). Bueno. Entonces don Librando se fue. Y cuando él se fue, se despidió y
se fue, y no firmó nada, yo no lo vi firmar, digo, no me quiere
firmar la garantía. Qué garantía si era representándome no más
allí era. Que me conociera el gerente. Dice bueno, Puentes, lo
van a llamar, pase para allá. (se
aclara la garganta) Me
paré allí al lado de la puerta, allí asustado. De repente, ¡Puentes!
Y yo me allegué a la caja.
/se
termina la cinta, Ana la da vuelta inmediatamente/
/…/
Pagar
los esquiladores. Este, mamá tenía de esas/ aquellas chalas
grandes, -te acordás- y no me quería dar, decía que no, que
ella no quería cambiar. Y yo pensé y pensé, digo qué hago.
Ensillé el caballo al otro día, dejé los esquiladores
esquilando y me fui al Carmen. Este, al galope. Y en el viaje yo
digo, no, no le pido plata. Porque la idea mía era pedirle
plata al comerciante. Digo no, le pido una firma.
M-
Claro, una garantía.
D-
Digo, sí. Una garantía en el banco. Pero después…(sonríe)
M-
Para pagar
D-
Hasta me sirvió para la jubilación, Mariela. Cuando me
preguntaron, que yo dije que había estado administrándole a
mamá, allá que yo empecé con 18 años de, no, con 15, 16 le
dije. Este, que había ido al banco. Pidieron la información al
Banco del Carmen. Y entonces allá me mandaron decir que, que
había, que mi ficha estaba impecable, que cuando quisiera
que…el gerente después,a los muchos años. Que estaba mi
nombre, y mi ficha todo, que estaba impecable, dice.
M-
(asiente)
D-
Y eso después vino aquí al Banco de Previsión Social y me
ayudó mucho la jubilación.
M-
¿Y cómo pagaste los 100
pesos?
D-
A los/ yo después vendí unas vaca.
M-
Porque siempre contabas la
historia que la abuela no dejaba sacar nada.
D-
Seguro. Si yo vendí, este, en una feria, me acuerdo que llevé
a Sinforoso Sánchez vendí unas vacas y fui a los 30 días y
pagué. Y entonces el gerente me dice bueno, si usté precisa
plata usté cuando precise venga que yo…
M-
Y esquilaban, esquilaban
con tijera de, de (hace
la seña con la mano, apretando, como si sujetara una tijera) a mano, a martillo.
D-
A martillo, se esquilaba. Sí. A martillo. Se esquilaba.
A-
sí
M-
me acuerdo. Ya después
vinieron las máquinas.
D-
Ah sí. Este…
M-
y la abuela amontonaba
lana, en aquellos ranchos…
D-
¿Eh?
M-
la abuela amontonaba lana
en aquellos ranchos…
D-
y claro estuvimos hasta tres años
M-
sin vender
D-
Sin vender. Y después vino para acá todo así. Que nos…
M-
Esa es otra historia.
D-
Yo tengo –sí- el vale firmado de Fabio ahí.
M-
Porque ella, ella/ él te
puede contar. Ella vendía algo, pero no le daba el dinero, lo
escondía.
A-
M.
M-
y cuando necesitaba algo,
no le daba, y guardaba y guardaba.
D-
Sí y después hice un alambrado, me acuerdo, y precisé madera
que le compré a Librando González el comerciante y… yo le
dije que él me diera 30 días que yo le pagaba. Y dice
“Bueno”. Y le compré un ropero, me acuerdo, también. Y
después ¿qué pasó? A los 30 días no pude vender las vacas
no sé por qué no pude hacer plata y fui al banco y saqué la
plata.
M-
Ella no le daba, guardaba,
escondía todo.
D-
Ah, yo saqué otra vez. Ya fui, ya me conocía el gerente. Y me
dijo “Puentes, usté quiere tres meses, yo le doy tres
meses”. Ah bueno, mejor, le dije. Y bueno, mejor.
bautismo
M-
Los otros días yo fui a
preguntar ¿porque ustedes fueron bautizados dónde, tío?
D-
¿Nosotros?
M-
Sí
D-
En la Capilla del Sauce.
M-
En la Capilla del Sauce.
D-
Nacimos todos allá. Todos nacimos. En el mismo lugar. Ahora es
una plaza de deportes, que hay ahí adonde era el terreno de papá.
M-
Pero ahí, ahí había
parroquia, ahí.
D-
Sí, como nó.
M-
O hacían recorridas. No,
había
D-
si la Capilla del Sauce la donó mi bisabuela. Mi bisabuelo la
donó que era, era todo allí el cementerio, la plaza, la
Iglesia, todo allí era un, era de ellos, una estancia era. Y él
empezó a donar y…
M-
Y se formó un pueblo.
formación de un pueblo
Capilla del Sauce
D-
Y se formó un pueblo. Un pueblito. No grande pero era un
pueblo. Y después algunos terrenos que después papá eh,
M-
hasta ahora
D-
Heredó. Algunos terrenos. Y entonces este, empezó a vender,
después papá y vendió todo. Pero la plaza y todo, la Iglesia,
todo eso fue… ahora en la Iglesia, si vos vas ahora están los
restos de mi bisabuela. Mi bisabuelo. El matrimonio. Los que
donaron.
M-
¿Cómo era que se
llamaban?
D-
Ahora sí.
M-
Yo los tengo en la
partida, aquí.(Ha conseguido partidas de nacimiento,
seguramente. Pero no las mostró)
D-
y ahora, sí, en la partida está.
M-
De la abuela.
D-
sí. Están en una placa grande así, está sesgada a la
izquierda, a ver… sí a la izquierda. Entrando a la puerta de
la Iglesia, así, a la izquierda, este, está la placa esa que
está sesgada, así. Y allí están los restos. De mi bisabuelo.
Pero ellos fueron los que donaron el terreno. Y después para el
cementerio también. Y para la plaza pública también, para la
comisaría también.
M-
sí, sí.
D-
Para todo, que donaron.
A-
Y si su familia tenía cierto capital, ¿usté por qué tuvo que
trabajar tanto?
D-
¿Yo?
M-
y quedaban
D-
Y porque…eh, mamá tenía sólo ese campo que era de ella, que
había recibido de herencia.
M-
¿Cuántas cuadras eran
allá?
D-
Eran 230. Era poco pero era muy bueno el campo. Pero qué
pasaba, que…que, que mamá quería venir para el campo de ella
y vos viste lo que
costó después para sacarla. Un sacrificio imponente.
M-
Sí, porque no quería
salir de ahí
D-
Entonces este, allí yo estuve con ella 30 años. Ya cuando salí
de ahí fue que me casé a los 30 años fue que me casé, este,
después fue Antonio y tu madre. Y tu madre, dice, no, dice, yo
quiero Élida, que venga Élida, dice mi nuera no, dice las
nueras no las quiero. Ella siempre me decía.
A-
(carcajada)
D-
Dice, vos si te querés casar, casa, dice vos tenés que buscar
un lugar.
M-
¿Y a dónde conociste a
la tía Margarita?
el carnaval,
conocer a la futura esposa
D-
Sarandí del Yí. Allá en un carnaval. Me acuerdo, en un
carnaval. Ella iba en un carro, había una cantidá de
serpentina en la plaza, y yo paraba en el hotel Bior, y ella iba
en el carro y, y nos conocíamos, sí, no sé, a ver, en algún
baile puede ser. Y yo la conocí y le tiré un, ella me tiró.
Ella fue primero.
M-
Serpentina.
D-
Me tiró una serpentina. Y yo había comprado un paquete. Era un
paquete era un tubo largo. Que allí había cantidá de rollos.
M-
/…/
D-
Y tan ligero iba, y tan rápido me tiró que le
tiré con el paquete.
M,
A- (risas)
D-
Ah, le tiré y cayó adentro del carro. Cayó adentro del carro.
Y bueno, y lo agarró ella, lo agarró. Y entonces yo le, a la
vuelta, sí, ahí ya nos tiramos. Bueno. Eso pasó.
M-
Y qué era, pero y ese
carnaval qué era, o ella pasó…
D-
Dando vuelta la plaza.
M-
Andaban en carro
D-
en el carro
M-
¿con máscara?
D-
No, no, no.
M-
Así no más.
D-
Así no más y todo lleno de serpentina, y de todo un poco. Pero
era lindo ese carnaval. Era lindo. Y después de noche, este,
fuimo al baile. Y yo fui y nos encontramos en el baile. Y ahí sí.
Ya empezamos a bailar y yo le empezaba a decir. Dice pero ché,
me tiraste, yo te tiré una serpentina y vos me tiraste un..
M-
(ríe)
D-
un rollo, dice. Digo sí, porque no tenía..
M-
Con el apuro
ella tenía novio
D-
El apuro. Pero nos divertíamos. Ah, qué carnaval lindo. Y
bueno, y pasamos la noche bailando. Y ahí fue. Y bueno, y después
ella tenía novio. Ella era novia de, de Antonio Umpiérrez. Que
falleció ya. Hermano de Adrián Umpiérrez.
M-
Sí, sí, yo me acuerdo
/…/
D-
Bueno. Ella era novia de Antonio que la iba a visitar allá.
Pero ella no lo quería porque dice que llevaba las botas con
olor a…a corral, no sé qué.
A-
(risas)
D-
Y dice no, no, no. Bueno. Y era una persona bien, bien, pero
simpatizó de mí, la pobre y bueno.
M,
A- (sonrisas)
D-
Y después ella me dijo este, que fuera a la casa de ella no más.
M-
Ella vivía en el Carmen.
D-
No, no no, en campaña, en Herrera. Allá en Herrera.
M-
Ah, / / vivían en
Herrera.
D-
Allá en Herrera.
M-
Uuh.
D-
Este, y así fue.
A-
Y al otro lo piantó, al Umpiérrez.
D-
El otro sí, fue, pero ya le dijo que no fuera más y fui yo.
A-
¿Y se podía así, cambiar de novio? ¿Una hacía lo que quería
o tenía que avisar a la familia?
M-
(sonríe)
D-
No, lo que pasa es que este pobre infeliz era muy bueno. Y este,
y tenía mucho capital. El panteón que hay en el cementerio, el
mejor panteón que hay de mármol negro es de él. Lo hizo él.
Antonio Umpiérrez. Yo lo vi, cuando fui allá. Y tenía
estancia en “El Chileno”. Era una persona muy trabajadora,
muy bien, Manolita se hubiera casado muy bien. Pero, no le
gustaba, no le gustaba, y no le gustó y lo tenía así no más.
A-
Y usté andaba con las botas limpias.
M-
(exlamación
de risa) Ah, qué
elemento.
D-
y yo claro, más o menos…
M-
Claro, cuando iban al pueblo más o menos se ponían en la
pinta. Ah, en la pinta, seguro, yo llevaba mi maletita, en la
maleta ya llevaba los zapatos. Y algún pantalón recto. Iba de
bombacha, botas y bombacha.
M-
Pero te acordás que,
D-
En lo de Biorque, vos ni lo conociste, era el hotel donde
nosotros parábamos.
M-
No.
D-
Un francés. Bajito, era. Allí, papá y todo. ¿No? Todos parábamos
en el hotel del Bior.
el noviazgo
M-
Pero te acordás que
contaban en el noviazgo de papá y mamá que la abuela se ponía,
¿cómo era? ¿Cuando papá iba a visitar a..mamá?
D-
Ah. Ah bueno, eso sí, mamá no la dejaba tener novio. Ah, sí,
era muy celosa mamá con la hija. Pero ella se enamoró de
Antonio también y bueno. Y yo la empecé a acompañar y a
llevarla, hasta un día que fuimos al cumpleaños de Antonio allá
en la casa de tu abuelo, este, él estaba de mañana rastreando
con, en la tierra, en la chacra, una polvadera que, preguntamos
por Antonio dice no, anda rastreando allá y no se veía pero ni
la po/ ni los bueyes se veían. El día del cumpleaños de él.
Fue sacrificado tu padre.
M-
M.
D-
Bueno, pobre Antonio, entonces él después llegó a las casas,
se bañó, ya de tarde ya era otra cosa.
la regadera
M-
¿Y se bañaban en qué,
en balde? ¿Con qué se ba/ porque yo recuerdo que
D-
No, no, no,
M-
Porque yo recuerdo el día
que llegó la, cómo era que se llamaba el balde con cadenita?
D-
Sí, sí, sí
M-
Yo recuerdo eso de...
D-
No no,
M-
No me acuerdo cómo se
llamaba, pero…
D-
Había como una regadera, era
M-
Exactamente. Que se tiraba
de una cadenita.
D-
Y después se bañó de tarde. Bueno, y yo me acuerdo que después,
eh…Margarita, la señora, la madre de Margarita mi señora,
fue que los arregló en un baile. Porque tu padre no sabía
bailar, sólo el…
M-
Ah sí, igual que yo
D-
El cómo era? El…
A-
Shote
D-
no…¡Pajarillo!
M-
El pajarillo.
D-
Era un corrido. El Pajarillo era un corrido y Antonio lo sabía
bailar. Y entonces este, doña Margarita le pedía a los músicos
que tocaran eso. Para hacerlo bailar
M-
Mmm..
D-
con Elida, mi hermana. Ella fue la que intervino. Y después
Antonio tu padre este, compraba caramelos y repartía.
(reímos)
D-
Eso, yo me acuerdo bien /…/
M-
¿Tocaban qué…Paso
doble, Tango…
D-
No, nunca bailó eso.
M-
No, papá no, pero digo,
tocaban.
D-
Ah sí, los bailes de campaña eran eso.
transporte
M-
¿En qué iban en volanta,
allá?
D-
En caballo.
M-
A caballo, caballo.
D-
Ah, sí, a caballo. Chico delante de, que compré volanta, yo.
M-
¿Y aquella volanta tan
rara que tenías vos, que eras el único que tenía volanta? ¿De
dónde la sacaste?
D-
En el Carmen.
M-
¿Eh?
D-
En el Carmen ´tá. Desarmada. De las ruedas, quedan las ruedas,
el elástico queda todo, todo está amontonado.
M-
¿pero la compraste así o
la mandaste hacer?
D-
No, esa la mandé hacer en Sarandí del Yí.
M-
Explicale cómo era la
volanta, porque no era una volanta común.
D-
Ah no, era linda, era, era…
A-
Sí, explíqueme. Yo soy “de ciudad”.
M-
Cómo era la volanta
aquella. Vos sabés cómo es una volanta.
A-
Con un palo, un carro..
M-
sí
D-
¡Con dos varas!
A-
Con dos varas.
M-
si
D-
claro. Es una volanta, pero era buena, eh?
M-
una volanta, pero él tenía
una doble. Yo te digo la doble, aquella que nos sentábamos a
los costados.
D-
A bueno allí eran dos personas que iban, no más.
M-
Sí, en la chiquita.
D-
Sí, sí, sí.
M-
Pero yo, cuando, nos
vinimos antes de venirnos vos tenías una que, que era más
grande, enorme, que era la única así. Era, era doble, te acordás
que…
D-
Sí, cabían tres personas porque yo la mandé hacer grande.
M-
Y después tuvo…
D-
en Sarandí del Yí, un carpintero. Era buenísimo.
M-
Y después tuvo una
camioneta que era la que llevaba todo el mundo, también..
D-
Ah, sí.
M-
Esa sí que…
recorridas de Dardo
padre y madre
D-
Eso fue después. Que vine acá, y de acá me fui para allá.
Ah, yo recorrí mucho. Tuve 10 mudadas.
A-
Páh..
D-
Que yo recuerdo, diez. Si habré andado, yo.
A-
¿Por trabajo?
D-
Y, cuando me casé, ya tuve que salir arrendándole a Vicente,
este, el abuelo tuyo. Y después de allá me subí en una reta y
me vine a Paso de los Novillos. Ahí estuvimos seis años. Después
papá ya estaba conmigo y estaba muy enfermo y ya dos veces lo
trajimos en avión y la vejiga, y yo agarré y vendí todo y me
vine a la Esso.
A-
¿A la..?
D-
A la Esso.
M-
La estación de servicio.
D-
Ahí. En la Esso fue que ´tuve más y ya me vine con los hijos
y todo.
M-
Claro, porque él enviudó con (hace un gesto de niños chicos)
A-
Ah…Padre, padre…
M-
Padre y madre.
A-
Padre y madre, qué cosa.
M-
Eh, murió con cinco hijos chiquitos.
D-
Sí
A-
Ah…
M-
Año y medio el más
chiquito.
A-
Fáh.. ¿Y cómo hacía para trabajar y cuidar los chiquitos? (quise
preguntar de alguna manera si dio a alguno en creación)
D-
ah…
M-
Hm!
D-
Yo los sábados les lavaba la ropa. Y cuando mandaba a Margarita
y Dardito a la escuela, me acuerdo. Les lavaba la ropa y les
planchaba las túnicas el domingo. Y lo mandaba el lunes a la
escuela. Que el lunes ya tenía todo pronto. A la escuela ´e
Casú, allá fueron ellos después.
M-
Sí.
D-
Yo ya allá estuve, ahora no me acuerdo, pero estuve como cinco
años sólo con ellos. Después fue que me vine para acá, que
la vi la cosa muy mal y que
hay que darle estudio a los chiquilines me vine para
Tacuarembó. Este, y y allá sí. Aprendí de todo, por eso yo sé
de todo. Sé lavar ropa, sé cocinar,
fabricación de jabón
M-
Yo recuerdo, la abuela debía de hacer jabón, porque yo recuerdo que…¿te acordás
de la lejía, que ella decía?
D-
Ah, sí. Yo también hice, también hice.
M-
¿que hacían jabón?
D-
con la grasa que sobraba, se hacía el jabón. Es muy fácil
eso.
A-
¿Cómo se hace?
D-
En una olla, se hace en una olla y, venía…que se le ponía un
producto, no me acuerdo cómo se llamaba, y ahí empezaba a
revolver, con la grasa y con todo y salía el jabón. Ya se
cocinaba todo aquello y era un jabón.
A-
¿Y después?
M-
Se ponía en moldes, ¿no
era?
D-
Ah, después se hacía como…se ponía el molde y se endurecía,
se enfriaba, se endurecía y era un jabón. Es fácil. Eso era
muy fácil de jabón.
A-
De planta, ¿no le ponía nada al jabón?
D-
(pausa)
No, no.
A-
Porque una vecina mía, yo no sé por qué le ponía ceniza de
la cicuta. Ceniza de cicuta, le ponía. No era ceniza de
cualquier planta.
D-
No, no.
el uso de la ceniza
M-
La ceniza, la abuela era,
lo hacía para lavar la lana.
D-
la ceniza sí, para lavar la lana sí. Es buena. Como lejía, se
llama. Era una lejía que, que saca la grasa de la lana. La deja
muy linda a la lana.
A-
Ah, no la tenía esa.
M-
Sí..Contale cómo tejía
la abuela los calcetines.
D-
(carcajada)
Con cinco agujas.
A-
¿por qué?
D-
Ella hilaba la lana, la hilaba y después la lavaba y después
tejía. Si los quería más gruesos ponía dos hebras. Y si no
una sola. Con la cinta así. Si habrá hecho, mamá.
M-
Siempre. Entero, el calcetín
te salía entero.
D-
Entero, sí.
M-
Entero, totalmente entero.
D-
pero los ovillos era un pedazo de palo así que, después se hacía
eso
M-
con el uso.
M-
con los dedos.
D-
Se hacía dar vuelta con los dedos. El ovillo. Se llamaba, se
hace con los dedos. De ahí se sacaba aquí…Ahora si me pongo
hago yo también eso.
M-
Yo recuerdo. Y las agujas,
¿las hacía de alambre?
/…/
D-
de alambre cómo voy a decir, de alambre de enfardar /…/
16 años en cama
M-
Tuvo 18 años quebrada, ¿no
fue? Siempre hizo calcetines.
D-
16. En cama, 16 en cama.
M-
y hacía calcetines.
D-
Hacía
M-
Para todo el mundo, hacía,
de lana cruda. Hilaba, es decir, ellos le llevaban la lana, ella
la hilaba, con el uso, al lado de la cama, tenía todo preparado
y después este, mamá se la lavaba con la ceniza, todo un
procedimiento, y después hacía los calcetines. Era la
especialidad de ella, te acordás. Todo el mundo
A-
¿Qué se quebró?
M-
La cadera.
A-
¿Fue la última época de ella?
D-
Si. Quedó así. De
un porrazo que se llevó …
M-
en la chacra
D-
en la chacra. Se quebró y quedó así. Entonces, Laca me decía,
nos dijo a todos nosotros. Bueno, hay dos soluciones. Una que
quede así, y otra la operamos y se le pone un clavo. Entonces
se une la quebradura. Y…pero había riesgo que se pueda
engangrenar. Porque era muy gorda y había que está como a ocho
centímetros más o menos, este, para hacerle un hueco ahí en
la…y se puede encangrenar. Laca nos dijo eso, entonces
resolvimos, digo bueno, si se encangrena vos sabés lo que es. Y
la llevamos a Montevideo y
todo en avión y…y resolvimos dejarla, ella mismo
quiso.
M-
M.
D-
Este, ella se adató. Y, y…yo creo que ella falleció de 98 años.
Pero si ella no hubiera tenido esa quietud tal vez le hubiera
fallado el corazón.
M-
M.
D-
Porque ella tenía el corazón medio débil. Ella sufría algo,
y de presión también sufría. Y como se tranquilizó en la
cama, ella no se ponía nerviosa, no rezongaba, y allí ella se
mantenía y se adató.
M-
Tejía.
D-
Tejía, se llevaba el mate, todo en la cama.
M-
Tenía todo abajo de la
cama.
D-
Ah..no tenía problema.
A-
Claro, por eso vos decías que no veía pero te mandaba buscar
la planta.
M-
Todo, seguro, cuando las
quintas que mamá tenía. Ella mandaba, sabía todo, todo, todo,
todo y te llegaba y ella siempre tenía algo envolvía en un
papelito de estraza la semillita pa´darle a ese y al otro, y
tomá y plantá, todo guardaba para abajo de la cama. Todo abajo
de la cama. E incluso dinero, después que ella falleció se
encontró dinero, eso que él dice. Papeles de dinero, viejísimo
que ella todo escondía, que además
D-
Después Fabio lo llevó al banco y lo cambió. Pero creo el
papel ese ya no valía casi nada, se había desvalorizado. La
plata no tenía su valor.
M-
Todo ponía para debajo de la cama. Cajitas, ¿te acordás?
D-
No tenía su valor.
M-
Cajitas y cajitas y
cajitas…todo para abajo de la cama.
A-
Era su mundo de influencias
M-
Ah, todo ahí.
A-
El largo del brazo
M-
Todo, abajo de la cama. /
/ que se agarraba…yo tengo una foto /
/ la cama
A-
¿Y para ir al baño?
M-
La chata. Chata. Ella
golpeaba el palito, tac tac, y nosotros teníamos que ir.
D-
Ah, sí.
M-
Tac, tac, tac. Golpeaba y
se iba, viste. Hasta que falleció, viste, pero con una
lucidez…Era impresionante. Una vez le empezamos a preguntar
pero pocos días antes de morir de las monedas, me acuerdo, a mí
me dejó asombrada. No sé qué de las monedas que se
utilizaban, y de qué eran…todo lo demás…
A- Y ella de plata entendía.
M-
Entendía, porque ella,
macheta…
manejo del dinero
los negocios
D-
Sí, no la sabía manejar la plata, no sabía. Porque yo allá
tuve dos negocios que nosotros teníamos la plata de la lana,
como juntábamos lana y ella no vendía, cuando vendimos teníamos
la plata, 7000 pesos. Y…y dos negocios de campo que uno era de
Alberto Paredes que estaba Martín Paredes, el hermano, que se
fue y me lo ofreció a mí y yo se lo tenía comprado en 80
pesos la cuadra. Y fui y le dije a mamá. Este, como sabía que
yo tenía la plata le dije a don Alberto, que se lo pagábamos
al contado. Y había unos tales galpones, dichos galpones
que…don Martín Paredes levantó los galpones para hacer casa
en otro lado, él se iba. Y mamá dice, no, si levanta los
galpones entonces no vale esa plata. Digo no, pero mamá, pero
es un campo buenísimo de trébol. Y pegado al de nosotros. Y la
palabra estaba ya…había que llevarle la plata, la escritura
no más que teníamos que ir a hacer. Y quién te dice a vos que
después tuve que ir al otro día allá, a Herrera adonde él
vivía, al tranquito. A darle la noticia que mamá no me daba el
dinero, que deshacíamos el negocio. Y don Alberto me dice
bueno, dice, ahora mi campo vale 100 pesos. Dice va a valer 100
pesos, dice porque yo al contado te lo vendía a vos en 80, pero
ahora pido 100 pesos.
M-
Ah, la abuela era fatal
D-
El trébol, el campo de trébol, ¿sabe de ese pasto bueno? Se
criaba así de este tamaño. Todo tierra negra. Ese negocio lo
perdimos. Después Manuel Araújo cuando se fue para Durazno con
María la señora, también fue allá a casa y le ofreció el
campo en arrendamiento o vendido. Y mamá tampoco lo quiso. Así
que ella la pobre, que me perdone pero no se sabía administrar.
M-
No, en ese tema no.
A-
¿Que no valía por qué? ¿Porque el hombre quería hacer unos
galpones?
D-
Había no, deshacía el techo. Sacaba el techo para hacer la
casa en otro lado.
A-
ah…
M-
Claro
D-
y como levantaba esos galpones, de chapa y de madera, y paja y
todo y llevaba todo, claro, el campo quedaba sin población.
Pero nosotros no podía, no precisaba población.
M-
Claro, querían el campo
A-
Claro, y el suelo…
D-
Queríamos campo. Ese negocio lo perdí. Y después de don
Manuel Araújo también, así que…bueh. Pero el destino. El
destino. El destino.
el destino
M-
Ah, sí, sí.
D-
Porque mirá que yo no sé cómo me escapé de allá de Durazno
para venir para acá. Y si no yo me hubiera quedado allá.
M-
Sí, porque
D-
Yo no sé bien, anduve dos novias allá que no sé cómo me
escapé.
M-
(ríe)
D-
De esas dos. Sí. Y después este, fue el destino. El destino,
porque…
M-
Sí sí, porque ella si
fuera por ella…
D-
Con mis hermanos que estaban acá. Yo traté de arrecostarme a
ellos porque digo yo solo allá, que aquí qué hago, qué
hago…me daba lástima de todo, porque lo que había hecho,
trabajado, tantos años…Había hecho una casa de material buenísima,
que vos la conociste bien. ¿Vos supiste que falleció el Coco
Casú?
M-
mm..
D-
El que compró la casa falleció.
M-
Ah, mirá.
D-
Y cuando falleció el Coco Casú, en la madrugada había un
comprador de campo, allí. Empezaron a hablar con los herederos
del campo, de Casú, Coco, que había sido ministro, el Coco.
M-
Sí, sí.
D-
Entonces este, empezaron a hablar de negocios y salió el
negocio, al otro día salió el negocio del campo.
M-
M, mirá.
D-
Lo llevaron a él y ya el campo vendido. No sé quién compró.
Eso me dijo Escarón ahora el otro día cuando estuvo acá.
M-
¿Cómo está?
D-
Y, está más o menos. Más o menos. Porque está, tiene piedras
en el hígado, en todos lados. De la vesícula, se le llenó la
vesícula y la vesícula no dio más de piedra y se
desparramaron las piedras por el hígado. Y ahora para sacarle
todas esas piedras, si estuviera sólo en la vesícula le da
rayos laser y le deshace, dice pero y en el hígado cómo le
deshacen? ¿Le deshacen el hígado? ¿Golpeándole con rayos
laser?
M-
Sí, sí. Sí, sí.
D-
Entonces, Mabel dice que haga tratamiento y que quede así no más.
Pero, el pobre está…Ahí está. Más o menos está.
M-
Pues sí, tío. Bueno más
o menos otro día venimos.
A-
Yo quiero preguntarle otra cosita.
M-
Preguntale, preguntale.
Paso de los Novillos
A-
¿Me puede contar algo de la época de Paso de los Novillos?
D-
¿De Paso de los Novillos?
A-
Sí, de cuando vivió ahí. Qué se acuerda, cómo era el lugar.
D-
Y era, allí era, nosotros arrendábamos. Allí era una estancia
que tenía teléfono y todo. Estábamos a una legua de Paso de
los Novillos. Este, y allí había un señor, que criaba muchos
cerdos, tenía chanchería, y este, nosotros le comprábamos.
Plantaba mucho boniato. Plantaba 100 cuadras de boniato. ¿Y el
boniato sabés cómo lo plantaba?
plantación del boniato
A-
¿Cómo?
D-
Hacía un surco así, y después mandaba desparramar las mudas.
Que eran 100 cuadras.
A-
ahá
D-
Todo en el largo así del surco ponía las pedazos de guía, así.
A-
Ah. ¿Y cómo la enterraba la guía?
D-
Y después venía el arado por arriba y tapaba todo.
A-
¿Pero la ponía acostadita, así o paradita?
D-
No, no, acostada. Acostada. Entonces cuando llovía, después
cuando llovía, porque eso era en verano, se planta el boniato
en verano, siempre la tierra está húmeda o seca. Y cuando se
sabía que aquel pedazo de guía estaba con, para brotar, y llovía,
después había que ir otra vez, escarbando y sacando la punta
para afuera, de aquella guía. Y ya tenía un pedazo de raíz y
de allí brotaba la planta de boniato. No se plantaba así, así
entera no. Sólo que la tierra estuviera bien mojada, sí. Pero
este hombre plantaba así. Plantaba 100 cuadras. Yo las aré las
100 cuadras, después planté girasol en una seca que hubo no
saqué, quedó esta altura así.
A-
Ah…
D-
Perdí todo.
A-
¿Qué época fue eso? ¿Qué año más o menos?
D-
Y, en el ´50. En el ´50 más o menos. 48, 46, no, poco menos,
46 no, 49 tal vez.
A-
Así que allá se plantaba.
D-
Cuando nació Margarita, Margarita nació en el 49. ¿Eh?
A-
Allá en Paso de los Novillos se plantaba chacra, entonces.
D-
A sí, yo tenía plantaciones de…y ahí estuvimos 6 años.
Tuve 6 años ahí. Trabajando y trabajando, y
A-
¿Ahí con los hijos chicos?
D-
Tenía tres. Y después Rodolfo. Cuatro, que nació acá.
Cuatro. Y después cuando los cuatro ya me vine del todo para acá.
Y ya papá ya estaba jorobado de salud, y estaba conmigo, y yo
digo aquí esto no, no camina. Este, y entregamos el campo. Allí
se lo compró Lalo Gago, después, se hizo comprar Lalo Gago.
A-
Gago. Ah, yo sé, Ladislao.
M-
Sí
D-
Es cierto. Ah, lo conoce.
M-
Sí.
afrodescendientes en Paso de los
Novillos
A-
¿Y había mucha gente negra, en Paso de los Novillos?
M-
yo le iba a preguntar lo
mismo.
D-
Poco. Yo tenía un pión nada más.
M-
¿Y en el pueblito?
D-
Alguno había. Alguno había. Hasta la policía, había un
sargento que era negro. Este, pero no mucho. No mucho.
M-
Era un pueblo chico.
D-
Chico. Ahora no es nada. ´taba la casa de Gauna, y Villamil
todos los comercios grandísimos, este, y…y Viñoli, Viñole.
Atilio Viñole. Otra casa de comercio fuerte también, todo se
deshizo. En la de Villamil queda sólo el aljibe. Demás no hay
nada. Yo fui por allá y ´tá todo. Hay gramilla blanca, no más.
El comercio, donde era comercio y todo, pero comercios grandes
eran. Yo me acuerdo. Nosotros comprábamos en ese comercio.
A-
¿Y qué pasó ahí?
D-
Y vendieron y con los que compraron, no se preocuparon y
deshicieron para hacer en otro lado y, y este, se fundieron y,
este, bueno, Gauna se fundió, y después Viñole también. Y, y
Villamil murió, falleció. Hasta ahí es Mabel Villamil la química,
ella nació ahí. Este, bueno, y el otro, y el dotor, eran dos
hermanos.
M-
Esos comercios eran
proveedores de las estancias, de más adelante también.
D-
Ah, sí, venían todas las estancias. Eran los tres fuertes que
hacían todas las ventas a los comercios. A las estancias. Eran
los comercios buenos que había.
M-
¿Y vos nunca fuiste ese
tipo vendedor que fue tío Wasi /
(se
corta la cinta. Se coloca otra inmediatamente).
CASSETE
2, 12:09 min.
/…/
D-
En una bolsa de azúcar y todo eso así, iba anotando. El era de
la casa Escudero.
M-
¿El vendía y después
venían los otros a repartir o el repartía?
D-
y después venían los carros. Eran carros de tres caballos, con
dos varas, carros grandes, pesados, de esos buenos, esos eran
los que repartían después la mercadería. Por donde el otro
había andado, que papá recorría.
M-
Y cobraba una comisión.
cuando papá conoció a mamá
D-
Seguro, papá pedía comisión. Eso si yo iba…papá… é bien
que papá se quedó cuando la conoció a mamá se/ lo agarró la
noche allí en la casa de mi abuelo, se quedó y allí conoció
a mamá.
los turcos
M-
Pero allá en campaña,
los vendedores ambulantes que andaban, que aparecían, capaz que
D-
¿del cajón?
M-
Aparecían turcos… ¿qué
es lo que aparecían? Vendiendo la…
D-
Ah sí era, pero eso ya no hay más ahora.
M-
No, pero cuando…yo
recuerdo alguno. Que iba tal vez a casa más seguido porque
estaban al lado del camino.
D-
Al hombro, el turco con el cajón al hombro.
M-
Sí, pero después iban
con un tipo carro cerrado.
D-
Y, bueno, también había de eso, también.
M-
Eran, vendían de todo,
telas, y …
D-
Sí. Habían sí.
A-
Habían varios tipos de vendedores ambulantes.
M-
Había, vendedores
ambulantes.
D-
Pero después empezaron a matar a los pobres turcos que eran
trabajadores, que…
M-
m
D-
y este, y después ya por último…desaparecieron, nadie, no
andaban más de estancia en estancia.
A-
¿Por qué los mataban?
D-
Porque siempre andaban con plata. Y por mercadería. Ellos venían
acá a Tacuarembó iban a un comercio y se surtían. Y después
salían a vender en las estancias. Y principalmente en verano
era cuando hacían más plata porque era cuando estaba la gente
esquilando. Y los esquiladores compraban bombacha, compraban
reloj, compraban de todo. Turcos vendían de todo.
M-
La tela…De todo.
D-
Tela, de todo. Perfumes, jabones. (sonríe). Hay cada
cuento de los…de los turcos que..
A-
(sonríe)
D-
Pobres turcos, yo me acuerdo que yo encontraba a veces en el
campo, atravesando iban a las cañadas y se lavaban y se
refrescaban con calor y todo con el cajón. Y allí iban,
rumbiaban para un lado, otro, el que le quedara mejor. Que los
agarrara la noche…ahí se quedaban. Al otro día seguían.
M-
Yo me acuerdo un turco,
había uno que iba todos los años. Me acuerdo, todos los años
aparecía. Mamá le compraba.
D-
sí, siempre, sí, siempre aparecía.
M-
siempre aparecía.
D-
Eso se terminó, ya eso no…una judiaría pobres turcos. Porque
el turco para el trabajo y el peso es…número uno.
M-
Ah, sí.
Le
gustaba hacer el peso. Y después como andaba con plata después
muchos lados y otros que no quería que se quedara. Ahí no más
en Salto hay una estancia ahí que mataron como dos o tres.
M-
Esos eran mercachifles,
eran.
D-
Desaparecieron y no se sabía quién eran.. le quitaban la plata
y le quitaban toda la mercadería y tal vez…y empezaron a
desaparecer, desaparecer y…no salieron más, se terminó.
cortar las tormentas
M-
Los otros días comentábamos
que/ mejor dicho, yo comentaba que mamá para comer/ para…
cortar la tormenta, -porque comentábamos en la noche- hacía la
cruz de sal en la tabla.
D-
con un hacha
M-
¿Y la abuela qué hacía?
D-
Era con un hacha.
M-
Sí. Pero yo del hacha no me acuerdo.
D-
Y dejaba el hacha clavada, seguro. Bueno, pero las palabras que
decía mamá no me acuerdo. Eso sí no me acuerdo.
M-
que /
/ el hacha afuera.
D-
A sí, la dejaba, dice que se cortaba.
M-
Yo de eso no me acuerdo, me acuerdo de la cruz de
D-
Esa eran simpatías, son simpatías que…
M-
de la cruz de sal que mamá
hacía en la tabla de la cocina sí me acuerdo, tabla de picar
carne, eso sí me acuerdo.
A-
¿eso para qué?
M-
Para cortar la tormenta.
A-
¿o para el rayo?
M-
Como había pararrayos, ¿te acordás?
D-
Sí, cuando había así una tormenta fea, que se venia una
tormenta fea mamá sacaba el hacha y no sé qué decía y ahí
dejaba el hacha clavada enfrente a la tormenta y la tormenta allí
se ladeaba para un lado, para otro. Dece que…una simpatía.
A-
¿Pero ella misma la clavaba o la lanzaba?
D-
No, ella mismo así
A-
ah. Iba diciendo cosas.
D-
Sí, la dejaba en la tierra, clavada. En la tierra.
A-
mm…y qué más hacía?
D-
Al otro día…la iría a buscar, seguro.
M-
De eso no me acuerdo.
A-
¿Como eso, qué otras cosas hacía? ¿Qué otra simpatía?
D-
¿Qué?
A-
Como eso, ¿qué otras simpatías hacía?
D-
Bueno, mamá no era muy creyente, no, mamá tenía sus quieros,
su fuerza de voluntad que tenía
que…no se dejaba dominar así por…
M-
era fiera
D-
era sí, era firme. Ah, era firme, sí, mamá lo que decía tenía
que ser aquello y chau.
M-
Ah, sí.
A-
¿Las plantas, eran sólo las plantas, que daba de remedio? ¿No
bencía, por ejemplo ella?
D-
No.
M-
no
D-
no, no, nunca. Eso no sé, eso no se/
M-
Recomendaba yuyos para
todo el mundo. Para todas las enfermedades sabía.
D-
le gustaba.
M-
Yo nunca vi eso.
Recomendar yuyos a todo el mundo para…le dolía el dedo ella
sabía.
D-
Ah, sí
transmisión del conocimiento botánico
A-
¿y quién aprendió con ella, después, de las plantas?
D-
¿yo?
A-
Eh, de la familia de ella quién ¿usté aprendió?
D-
La homeopatía
M-
no no, de ser
A-
de las plantas
M-
de ser yuyero, así
D-
ah
M-
(sonríe)
D-
Bueno, yo si van ahí a la cocina tengo cantidad de yuyos. Por
ejemplo ahora mismo tengo el rey de los yuyos que es el Diente
de león. Que ese purifica la sangre y es buenísimo, buenísimo.
Y después está el llantén que también es, ese cura el cáncer.
Y yo tengo pruebas de que lo cura, porque Antonio Núñez, hijo
de Yango Núñez que era Coronel, tenía un cáncer imponente y
tomaba cinco remedios. Le dijeron que ya estaba…había
volteado el pelo y todo. Que dejara los remedios y dejó todos
los cinco remedios y empezó a tomar el agua de llantén. Sólo
llantén y cataplasma de llantén y este, y hacía tortillas de
llantén y tomaba agua y…Se curó.
cataplasmas
A-
¿La cataplasma cómo es?
D-
Ah, se cocina y se hace una pasta. (gesticula como haciendo tortitas, golpea las manos, hace
como un bollo) Pero hay
mucha cosas buena. Hay, páh. La ortiga es buena, dicen que es
M-
Páh, yo tengo una cantidá de ortiga, ahora.
/…/
D-
Ahora, hay dos remedios buenos que yo los también los tengo
este, que ahora no hay pero...Que es para los divertículos, las
verrrugas en los intestinos, como los animales, así, que le
sale a la gente…Este, la palma imperial y la lucera. Con esos
dos yuyos, se toma el agua y yo sé de cuatro que se curaron que
los iban a operar. Una señora es de Minas de corrales y tres
son de acá. /…/
(Al orégano y al llantén cada dos años hay que cambiarlo de tierra.
Vamos a ver los yuyos, me muestra la pala de la abuela de
Mariela, nos tenía preparados unos refrescos y torta).
D-
Sólo ella dio vuelta. Nunca la prestó a nadie /…/ Debe andar
por los 100 años. Este cabo es original/…/ Pero
esta pala nunca quedó al sol ni el agua Mamá la
agarraba de acá y iba a la quinta, trabajaba con ella y de ahí
la llevaba a la cocina.
(acondicionó la pala para que no se
apolillara)
plantas
Nos muestra arazá blanco para dormir
–arazá del campo-, romero, carqueja blanca, guaco, cola de
caballo para los riñones, ajenjo, marcela. La palma imperial,
para bajar la presión.
Mariela agarra una ramita para
experimentar.
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