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ARCHIVO ORAL DEL CENTRO DE LA MEMORIA

OBISPADO DE TACUAREMBÓ

 

 

Entrevista a Dardo Puentes

Tacuarembó, julio de 2006

 

 

Entrevistadora: Mariela Grela

Transcripción: Ana Rodríguez

Códigos de transcripción:

/no transcripto/

(lo no cicho): gestos, emociones

M- Mariela

D- Dardo

A- Ana

Tiempo total: 72: 09 min.

 

A- Apuntando hacia él

D- No era recibida la maestra tampoco.

/colocamos el grabador en la falda de Mariela, esto corta un poco el hilo de lo que venía contando Dardo: que él tuvo muy poca escuela, tres meses, y aún recuerda el nombre de la maestra./

presentación, finalidad de la entrevista

M- Bueno, dale, hablá de la escuela que noso/ ella te va a explicar.

D- Cómo es. Bueno. Vamo´a hablar, vamo´a hacer lo que se pueda. Dentro de las condiciones que yo tengo, porque yo me crié en el campo.

A- Bárbaro. Nosotros queremos hablar con usté y grabarlo porque queremos investigar cosas de la vida de antes. Todo lo que podamos averiguar, este, de qué se trabajaba, cómo era la vida cotidiana, cómo era la escuela, si fue a la escuela o no fue a la escuela, este…todo lo que nos pueda contar. De qué trabajó, todo eso. Pero es Mariela la que va a hacer la entrevista. Lo estamos grabando porque después vamos a transcribir y somos un grupo de personas que vamos a trabajar en el “Centro de la Memoria” y vamos a estudiar de ésta entrevista para hacer otras entrevistas.

en tres meses de escuela

D- Ah../pausa/

A- Entonces Mariela es la que..

M- ¿A qué escuela fue que fuiste, tío?

D- Y la de Roque, 58..o no sé si 58 o 38 Sí, 38. 58 es la de Casú. Allí. Y allí fui pero vos sabés que allí tuve tres meses en la escuela. Fui cerca de fin de año. Entré en primero y salí en primero, porque yo tenía 12 años cuando vinimos de la Capilla del Sauce. Y este, y allí después fuimos a la escuela, y me mandó mamá y…me quedaban dos leguas, iba a caballo. Ah, un sacrificio bárbaro. Y a los tres meses después ya…cerca de diciembre mamá me sacó porque me precisaba para…trabajos de fin de año. Y ya no y no di examen tampoco. Pero yo aprendí mucha cosa.

 

M- ¿Y nunca antes de los 12 fuiste a la escuela?

D- ¿Eh?        

M- Sólo esos tres meses estuviste en la escuela.

D- Sólo tres meses no más. Y después otra cosa, allí la escuela yo no sé cómo, María este, vino, la mandaron de Durazno, Amabilia Peña se llamaba la maestra. No era recibida. Media morochita, media soltera, era. Me acuerdo. Y nosotros éramos 63.

A- Páh..

D- Entonces  ella como tenía muy poco tiempo para atender a todos, y había primero, segundo, tercero y cuarto. Quinto ya no había. ¿Sabés quién estaba en cuarto? Celina Ferreira. La madre

M- De Julio

D- De Julio… Cardozo. Del diputado. Esa era la que ayudaba y me daba clase a mí. Este, y después estaba Jacinta. Jacinta de Chifún.

M- De los ranchos.

D- De allá. Jacinta de Chifún. Eran las dos mayores que estaban en cuarto y entonces las maestras les pedían que me atendieran a mí y en primero, que yo estaba en primero y atendía segundo, creo que era. Sí, esas dos la ayudaron en 1º y 2º. (sonríe) En esa escuela, y éramos 63. ¡Ah! pero la escuela era de terrón y techo (de) rancho. Una escuela antigua. Bueno, y yo no sé cómo Amabilia consiguió que la mandaran provisoriamente y quedó, tuvo como 5, 6 años allí de escuela.

M- Y cuándo sa/

D- Dueña de la escuela, directora (con énfasis)

M- ¿Y cuando saliste?

D- Y después salimos, yo salí porque mamá me llevó, y quedaba lejos ya, era un sacrificio para hacer dos leguas a caballo. Yo me acuerdo que íbamos a las 10 de la mañana entrábamos a la escuela. Y mamá nos hacía/ a mí me hacía arroz con leche. Para mediodía, cuando salíamos de recreo

A- Sí.

D- Todos íbamos derechito a la mochila. (sonríe) He, bueno entonces, nos tocaba la campana. Íbamos derechito a la mochila. Y allí comíamo. Y después la maestra no sé cómo me veía comer y me comía doh o tres cucharadas de arroz con leche. Amabilia.

A- (sonríe)

D- Eso me acuerdo, perfectamente bien. Bueno. Y me decía que era el único que llevaba arroz con leche. Y después todos comíamos así, bueh, y chiveábamos poco allí, hasta mediodía.

 

M- Y qué juegos

D- To/ ¿eh?

M- ¿Qué juegos, vos te acordás algún juego de la escuela?

D- ¿Juego? no; juego…ah, juego muy poco era porque el recreo era sólo para comer no más y ya la campana después de vuelta. Y después la campana teníamos que hacer fila. Antes de entrar en la escuela hacer fila. Y en la fila después estaba Jacinta por un lado, o Celina con dos lápiz así (con los dedos muestra una horqueta) y la maestra: ¡Vamo´a hacer revisación! –decía-.  Entonces, de a dos estábamos así. Entonces con los lápiz embromaban en el pelo por si alguno tenía piojos. Y entonces nos miraba las orejas. Dice, ¿no habrá algún granito de maíz, aquí?, decía la maestra, me acuerdo como ahora. Ay, yo le contaba a mamá y mamá me decía “lavate bien las orejas”.

A- (ríe)

D- Y eso era, el trabajo de las maestras. Pero era buena que nosotros la queríamos todos (hace énfasis), y una flor siempre que pudiéramos le llevábamos una flor. Ella se ponía loca de contenta.

 

a trabajar en el campo

la raza de italiano es de la tierra

M- ¿Y cuando saliste de la escuela qué te puso a hacer, la abuela?

D- Y a trabajar. Después ya, de ahí a trabajar, porque después me dijo “No te animás –dice- vamos a hacer una chacrita”. ¿Vos te acordás de los ranchos viejos que habían allá? Dice allí, dice vamos a hacer una chacra chica, dice, allá, y dice, vamos a trabajar y a arar y bueno, y  conseguí, y Félix era chico. Conseguimos un arado con un vecino Juan Patrón y un caballo y allí empecé a rasguñar y a hacer chacra. Una cuadra fue. Nada más que una cuadra. Bueno en esa cuadra, nosotros plantábamos maíz, plantábamos zapallo, plantábamos choclo. Este, plantábamos poroto, de todo mamá nos hacía plantar. Sandía y melón que le gustaba a mamá. Eso cosechábamos todo allí cerquita de las casas. Era tierra muy buena, era. Entonces ahí yo me empecé a entusiasmar. Y después yo ya hice chacras más grandes. Y después, la raza italiano, que la raza de italiano es de la tierra. Ah, pero yo sentía el olor a la tierra temprano cuando iba a arar y aquello era una satisfacción era como sentir perfume, ché. El olor a la tierra. Temprano. Yo después araba, con un arado de dos rejas, tenía mucho, mucho, más tenía 15 o 16 años.

 

bueyes y carretas

M- Con caballo o con…

D- Con bueyes. Con bueyes. Este…

M- ¿No te acordás los nombres de los bueyes que tenías?

D- Ah, tenía…tenía dos carretas. Y entonces con las carretas yo viajaba y hacía…changueaba. Hacía viajes. Una vez volqué una carreta en una cañada. Cargada de chala.

A- ¡Ah!

D- Muy alta era, y el hombre me dijo que le echara, que le echara no más, la dio vuelta en la cañada y quedó. Y con esa carreta yo hacía, hacía vintenes. Este, y tenía muchos, yo amansaba bueyes y todo. Ah sí, y Juan Patrone era el que me enseñaba a hacer yugos. El yugo se le pone a los bueyes. Ah, yo aprendí tantas cosas con ese hombre. Era italiano, era, estaba cerquita de casa que arrendaba una parte del campo de mamá.

 

M- Porque no todos los yugos.. (hace una seña)

D- Eh, porque de madera

M- Sí, pero más chico o más grande.

D- No, no, no. Todos eran iguales.

M- Todos iguales.

D- Igual, igual. Ahí, después, ah, si habré aprendido a hacer yugos. Y hacía yugos entonces y coyuntas para los cueros. Anchas así (marca con los dedos) y bueno entonces este, envolvíamos ahí eso y me acuerdo como si fuera ahora. Y después lo que me valió eso cuando hice la casa.

/ruido estridente, el celular de Mariela/

Porque después con esas carretas

/sigue sonando, le alcanzo el aparato. Pausa/

 

A- Las carretas las usó para hacer la casa..

M- No, para

D- A sí que esas carretas y todo eso, yo tenía como 10 yuntas de bueyes,

A- Puáahh.

D- Entonces todo…cinco ponía en cada arado/ en cada carreta. Y amansaba. Yo todo lo que salía lindo para hacer bueyes hacía bueyes. Este, y entonces yo, después, esas carretas después con eso acarreaba piedra, acarreaba arena, hice la casa aquella. Bueno, y allí acompañé a mi madre 30 años.

M- Porque el abuelo ya no vivía.

D- Ah, allí pasamos de todo.

M- ¿Qué edad tenías cuando el abuelo se fue?

D- Pasamos de todo. Y…cuando yo me casé tenía 30 años.

M- No. cuando el abuelo se fue, que dejó a la abuela.

D- No, él nunca, él nunca vino ahí.

M- Ah, ahí nunca estuvo.

en el campo de mamá

D- No, no, de la capilla allá cuando de donde nacimos nosotros, de, departamento de Florida él de allí ya se vino para Santa Lucía/ para..Blanquillo y otros, después unos muchachos se fueron para Santa Lucía, Washington y Fabio, y ahí nos separamos y mamá vino con nosotros tres. Felix, Élida y yo. Los tres vinimos para el campo de mamá. Y papá se vino a Blanquillo en sociedad con Pepe Fuentes. Al comercio. Papá era de comercio. Y..

 

M- Así que eran los tres niños

D- sí,

M- Y la abuela, solitos.

D- Sí. Solos y después ellos se fueron yendo los menores y yo era el mayor y era el que tenía que afrentar y mamá dice “no –dice- yo a Dardo lo preciso”. Para aprender las tablas, yo no terminé de aprender las tablas en la escuela, yo tenía una tablita, salía al campo y con esa tablita yo iba diciendo las tablas. Este, y cuando me equivocaba, si hacía 7 x 7 digo, ¿será 49? Miraba la tabla. Y era 49. Así aprendí las tablas. Y la falta que me hizo, después eso. Pero la mejor escuela que yo tuve fue la Esso. Cuando después vine, después que me casé y todo. Ahí en la Esso aprendí a conocer la gente, aprendí a…a mucha cosa. Y las planillas que yo hacía. Que me pasaba hasta las diez de la noche haciendo planillas allí en la .. de ventas de carga de batería, engrase, lavado, todo, todo. Lo hacía yo.

M- Sí, sí.

D- Con la cabeza. Ahí sufrí mucho. Pero aprendí mucho.

 

M- Y ella tenía, ella tenía más ovejas que vacas. ¿No era?

D- A sí, sí, más o menos.

conservación de los alimentos

M- ¿Porque de qué, de qué…? (hace la seña de comer y de dinero, con los dedos)

D- Y, nosotros teníamos un comercio que mamá, este, le compraba a un revendedor que vendía del comercio, mamá compraba una bolsa de harina, una bolsa de azúcar 50 kilos, y este, y galleta y cuando se terminaba la galleta mamá hacía pan. Y cuando era poca harina, le agregaba hacía polenta le agregaba con harina de polenta hacía pan de polenta. Era riquísimo. Ah, sí, nosotros te digo que era, y el sacrificio, porque no teníamos heladera. Nosotros teníamos que, una cachimba. De esa cachimba nosotros traíamos en un barril el agua. Para, para tomar. Eh, mamá nos decía, bueno, saquen de esa cachimba –una cañada que había cerca de las casas-. Y la leche que traíamos del corral después, la llevábamos, la hacíamos hervir, tomábamos café con mamá y dice bueno, llevá la, la leche a la cachimba, hervida en una  damajuanita de 3 litros. (se sonríe) para que no se,

M- /…/

D- No se cortara. Y ahí la poníamos. Y de noche era lo que cenábamos. Y entonces de tarde íbamos a buscar. Y jé (sonríe) y tomábamos allí. Y al otro día tenemos leche fresca otra vez. ¡Ah! Sacrificio, ¿y cuando carneábamos un animal? La mitá mamá salaba. Y la mitá comíamos fresco. El animal. Y esa mitá que se salaba, yo había puesto una roldada en un ucalito alto de aquellos  y la llevaba allá arriba para que se secara y que no fueran las moscas. Y entonces de allá después nosotros cuando precisábamos mamá yo le bajaba la rondana y mamá  sacaba carne de allí. No había heladera (sonríe), no había nada. ¡Ah! Esa yo la viví. Pero, felizmente con buena salud. Porque mamá siempre plantaba en la quinta y tenía mucha verdura, mucha verdura y cada vez que iba a la quinta mamá, iba a dar vuelta tierra y que ahí tengo la palita cortita así de ella /hace una seña con las manos, indicando el largo actual de los dientes. Luego nos mostrará esta pala que tiene colgada detrás de una puerta/. Este y… y traía verdura. Lo que hubiera en la quinta, mamá hacía sopa.

M- M.

D- Ah, sí. Te digo que me acuerdo tan bien.

la pala

A- ¿Cortita de qué, del uso, la pala?

D- ¿Eh?

A- ¿Cortita de qué quedó la pala?

D- De gastarla. Yo la compré está nuevita con el mismo cabo y todo. La compré en un comercio en 1.80. Un peso ochenta la pala. En el comercio Casú. Que eso vos algo sabés.

M- Sí. Yo conocí.

D- Y allí me encargó una pala mamá y yo fui y la compré. En 1.80. Y este, y después era de ella. La pala buenísima, de acero era todos los dientes. Cuatro dientes. Era así de larga. Ahora está así. (Marca con las manos) La tengo ahí colgada allí. Así cortita. Eso de mi madre. Si sería italiana, ¿eh?

Y ella todo el año daba vuelta tierra. Todo el año. Y por eso yo después también, hice chacra, hice quintas de ucalito allá, hice de todo.

 

guardar y plantar

M- Y yo recuerdo cuando ella guardaba las cositas. Pero yo era niña, chica, te acordás que tenía una pieza donde ella ponía adentro la pieza de ella.

D- Ah sí..

M- En la misma pieza de ella al lado de la cama, se levantaba,

D- Tenía. Ah, sí, sí.

M- Ponía.

D- Era conservadora. Era así. Guardaba, sí. /…/ no nos faltaba. Nosotros pasábamos se puede decir que, bien. Porque nosotros no nos, aquellos Morales la familia Morales no era como nosotros. Aquella, allá pasaban hasta hambre. Porque no tenían ni leña ni nada. Yo después empecé a hacer quintas de ucalito y hice tres con Felix, mi hermano y este, y pusimo´ ucalito mamá hizo los almácigos de ucalito y hicimos tres quintas. Primero hicimos una. Y después de esa quinta cuan/ antes de yo venirme alcancé a cortarla toda. Para madera.

 

M- ¿Y aquellos granados, aquellos árboles?

D- ¿Los frutales? Y no sé cómo estarán, pero están bien.

M- No, pero, aquellos los plantaron ustedes o habían.

D- Yo planté todo, planté cuando hice la casa. Aquello traje de, de Montevideo cuando fui a buscar la madera para la casa, las aberturas, 14 aberturas que compré en lo de Zunino, este, se me ocurrió ir a una casa no sé cómo a buscar este, plantas. Traje 85 plan/ clases de plantas. Donde puse los dos nogal en la entrada.

M- Ah, yo me acuerdo.

D- De todo, fue limonero, duraznero, tangerino,

M- Yo me acuerdo de la granada.

D- Fuá! De todo. Después mucha cosa se secó. Lo primero que se secaron fueron los limoneros y los durazneros. Eso fue lo primero.

 

en caso de enfermedad

M- ¿Y cuando se enfermaban, tío?

D- ¿Cuando nos enfermábamos?

M- ¿Qué hacía la abuela?

D- Ah, remedios caseros no más. Mamá tenía un libro de agua fría. De Homeopatía. Ah, allí nos hacía un tratamiento nos hacía. Y nos curamos allí no más. Ah sí. Mamá era una señora que, que yo qué sé, muy, muy,  la raza de ella, italiana, muy práctica en todo, ella siempre resolvía todas las cosas muy bien.

 

M- ¿Vos te acordás de alguno, de remedios caseros aquellos de la abuela?

A- Sí, yo le iba a preguntar. Porque el padre de mi abuelo también este, tenía un libro de homeopatía y decía que eran baños de agua fría y de agua caliente pero mi abuelo nunca me…no sé cómo es. Nunca me contaron.

 

D- Ah, sí. Ahora la homeopatía mamá le tenía mucha fe. Sé que, yo qué sé, nos cuidaba con, él/ella nos hacía de todo porque nos hacía tratamientos que… no me acuerdo bien pero…yo sé que ella nos curaba con eso. Con agua fría de…de homeopatía.

M- Yo recuerdo que las convulsiones…nos metían…¿Te acordás que a mí me daban convulsiones de la garganta?

D- Sí.

M- y nos metían en un latón con agua fría.

D- ah, sí, ya…

A- ¿de qué…fría?

M- si

D- mi mamá cortaba una papa y se ponía del lado de la frente aquí cuando le dolía la cabeza. De los dos la´o y se le iba el dolor de cabeza. Y así eran los remedios.

A- Ah, yo me ponía eso para las ojeras. Cuando tengo ojeras me pongo acá.

M- No, pero abuela se ponía acá.

D- ¿Es bueno para eso?

A- Sí.

M- Pensaba, les contaba a ellos que, que la abuela, bueno, de yuyos sabía impresionante.

D- ¿De qué?

M- De yuyos, ella para toda enfermedad siempre nos recomendaba un yuyo.

D- Ah, sí, sí.

M- Para todo ella tenía un…tenia un yuyo.

D- Bueno, los yuyos de mamá era…yo no sé, tantos, porque mamá le tenía  fe a todos los yuyos. A todos los/ como yo, yo también.

 

M- El agua de borraja, ¿te acordás?

D- El agua de borrajas, por ejemplo. Para la fiebre.

M- Eso nos daban a nosotros cuando teníamos fiebre. Todo, todos yo recuerdo, digo ella. ¿Te acordás después que estuvo quebrada, no se levantaba, y ella decía vaya, traiga…como que si viera las cosa y no las veía porque…te acordás que no se levantaba.

D- Eh.

M- Y para todo, tenía, a todo el mundo le recomendaba. Y cómo guardaba la semilla, él te puede contar. Abajo de la cama, después que estuvo…

D- Ah, sí, sí. Y le venía esos mareos, que ella, por la presión que ella era de presión alta le venían mareos. Y cuando le venía el mareo se ponía un trapito frío.

M- Ah, sí.

D- En la frente. Ese dicho trapito, ¿qué pasó? Estaba engripada, y después le vino pulmonía. En aquel entonces le decían pulmonía doble. Este, y empezó a espetorar rosado.

A- Puáh.

D- Entonces me llamó a mí y me dijo, dice, mirá, dice vos te llamá al médico, porque dice, yo estoy, estoy mal, yo no sé esto en qué va a parar. Estaba con una fiebre imponente. Culpa del  trapito que se mojó estando engripada, porque tenía, tenía fiebre, no sé qué. Entonces ella me dijo, fui al dotor Yun, allá. Y, me acuerdo, yo ya por intermedio de la policía, de la comisaría, de la décima, y fue el dotor, y entonces este, me enseñó a darle inyesiones.

M- Claro, porque él daba, aprendió también  (se dirige a Ana)

D- Y, aprendí yo a dar inyesiones con eso. Dice, mirá, dice, vos este, y me hizo unos preparados de penicilina, estratomifina, y eso le, le sac/, le cortó aquella infesión que tenía en los pulmones porque ya tenía, estaba la pulmonía declarada, en los pulmones. Que ahora se llama, ¿cómo se llama, ahora? Antes era pulmonía doble, pero…

M- No sé, neumonía

D- Congestión. Congestión, se llama. Bueno. Antes era eso, pero mamá espetoraba rosado. Y tenía 40 de fiebre.

M- /…/

D- Y, y tuve suerte, le di, después yo aprendí a dar inyesione y le di 43 inyesione a mamá. En los brazos y en las piernas. Dice “dale, y dale y dale”. Mamá me decía, pa, me duele este brazo, bueno, te voy a poner en la pierna. Después le dolía la pierna, bueno, le cambiaba. Y así la iba rotando, porque el dotor me había dicho. Este, y, le, él me dejó todo preparado.

 

iluminación

M- ¿y cómo era que..siempre recuerdo cuando..cómo era las..para iluminarse, que hacían. ¿Cómo era que se llamaban, y cómo era que preparaban las..

D- ¿Para qué?

M- Para la luz, para iluminarse, allá…

D- Ah, los candiles.

M- Sí, los candiles.

D- Ah, eso se hacía con grasa.

M- los candiles o…tenía otro nombre

A- curuya..

M. Curuya

D- can/ candilero

M- no, candiles, le decían entonces.

/…/

D- Los candiles, yo todavía tengo dos de bronce, ahí. De los que mamá usaba, tengo dos. Este, así. Exacto /Mariela se lo dibuja en el aire con las manos/

Y ahí era con grasa. Con eso nos alumbrábamos muchas veces. Páh...nosotros nos pas/ era…

M- Pero lo ponías con bols/…¿arpillera, era? No.

D- ¿Para la luz?

M- Sí, con la grasa en qué la ponían?

D- No, no, no,

M- ¿o sólo grasa?

D- se le ponía una mecha, de una mecha, le hacía una mecha de un, cualquier un trapo, que…y de eso se enchumbaba en grasa y

M- /…/

las luminarias

D- Seguro. Lo mismo que la luminaria, cuando hacíamos luminaria arriba de la casa. Páh, yo hacía latas así, le ponía bastante grasa y, y querosén y todo.

M- ¿Y cuándo se hacían las luminarias?

D- Y, el 12 de, el 12 de junio San Antonio. Y después en San Juan. Y después a veces, después a veces hacíamos en el 29 a San Pedro. Pero ahí hacíamos cédulas, nosotros. Con las Balaga.

A- ¿Con las qué?

D- Con la gente, los vecinos que teníamos allá, unas muchachas, esa, en San Pedro eran  las cédulas, para ver…si salíamos uno con el otro, con quién se iban a casar, y con quién se iban a enamorar y…

A- ¿Ah, ya armaban parejas?

D- Ah, sí. Nosotros teníamos, cada farra teníamos que…

J- Junio era la época de los novios, entonces.

D- Sí, sí, seguro, parecido. Es lo mismo que la serenata.

M- Yo de San Juan me acuerdo.

D- de cumpleaños, eh, llevábamos serenata. /…/ Cuánta serenata habremos llevado. Y una vez se nos negó el viejo. Porque había un muchacho que no lo quería y, y era el cumpleaños de una hija de él. Vecina de nosotros. Y no, y el viejo no quiso y no, y re/ fuimos hasta la portera allí. Tábamos todos reunidos y con un camioncito que llevábamos bebida y todo. Y, músico. Y músico era cualquier músico, un acordeón y si no la vitrola,  cualquiera, lo que fuera.

A- (ríe)

D- Y era la serenata. Eso se usaba mucho en los vecinos. Este, cuando había cumpleaños.

M- ¿Y cantaban, tocaban qué?

D- Y bailábamos.

M- ¿Y la música?

D- Y la música sí, no te estoy diciendo que había, casi casi en lo general habían esos vitrolas, que se llamaban, con disco. Casi en todos lados había. Y después había otro que tocaba acordeón. Y, bueno, y así, viste. Más o menos báh. Pero nos divertíamos lindo. Con la luminaria por ejemplo, nos robábamos la luminaria, porque yo me iba/ quedaban quince cuadras, de mi casa a lo de Cabral.

M- M.

D- Y una vez fui, yo fui de noche y este, y, a robarle las luminarias a las muchachas. Que habían entrao para adentro y de noche yo la..yo estaba cerquita, en un piquete, ahí allá en lo de Barriga. Y vos sabés que le robo una y tenía grasa y me cayó grasa caliente por arriba.

A- (ríe)

D- disparé con la luminaria

A- (ríe)

D- Y cuando se dieron cuenta eran los gritos, no más. Dic/ decía, ¡pero, Dardo nos robó una luminaria! Y yo disparaba con la luminaria y ya iba lejos, unas cuantas cuadras, ya.

M- Y eso eran las diversiones que tenían, porque…

D- Seguro. Y no había otra.

M- ¿Radio?

D- Sí.

M- ¿Tenían radio?

D- ¿Radio? No, en esos años no había radio. Después a los muchos años sí, cuando… falleció Gardel sí ya había radio, en el año ´35 había radio. (Tose) Yo tenía una radio chiquita, que habíamos comprado. Pero en campaña qué…¡Ah! Con mamá te digo una cosa, y yo fui quien la acompañé más porque, los otros  hermanos, Elida se vino a Blanquillo a estudiar, tu mamá. Bueno. Se vino, y Felix se vino para acá, para Tacuarembó, a estudiar. Y yo como era el más grande, y que sabía trabajar y que sabía todo, este, yo fui quedando.

M- Sí, sí.

D- Y tía Lola vino una vez a buscarme de Montevideo para hacerme estudiar medicina. De Montevideo, tía Lola, hermana de papá. Y…entonces dice “Juana –dice-, mirá vengo porque lo voy a llevar a Dardo para hacerlo estudiar”. Una tía. Hermana de mi padre la mayor. Y, dice “Ah, no –dice- no, no, -dice-. “Pero Juana –dice-, qué va hacer pobre Dardo sin estudio, aquí”. Dice “yo lo llevo y lo hago estudiar en Montevideo”. Y mamá no me dejó ir. Qué médico sería yo. Porque después a mí me gustaba la cirugía. Yo después hacía, hasta cesárea en los animales, hice.

M- /…/

D- Y los salvaba.

M- ¿Y con qué los curabas, tío?

D- ¿A los animales? Y con antibiótico..

M- Ya había antibiótico /…/

D- Sí, claro, claro. Yo hacía cesárea, después inventaba.

A- ¿Cómo aprendió a hacer la cesárea?

D- Por los veterinarios que yo veía.

A- Mirando.

D- Mirando. Mirando aprendí. Y no se me murieron.

A- ¿Nos puede contar alguna?

D- Sí. Eso lo hice después. A los muchos años ya. Te estoy hablando de cuando era muchacho, pero

M- Sí, sí, sí.

D- después a los muchos años, yo después vine para acá, y ahí tenía, trabajaba con los veterinarios y  yo aprendí. Y entonces yo veía cómo él hacía y ayudaba, yo era ayudante. Al ser ayudante yo…y dueño. Entonces yo, yo sabía cómo se cosía y todo. Sacaba las tri/ las tripas para afuera, arriba de unos cueros de oveja, y allí lavaba todo el triperío este, y sacaba el ternero, a veces el ternero hinchado adentro, una vez saqué un ternero que tenía un olor grandísimo.

M- ¿Ya estaba muerto?

D- Y…Ya estaba muerto. Y la vaca era una vaquillona de cuatro años. Muy linda, digo bueno, si la mato es mía. Y la salvé. Después la vendí, bien gorda la vendí. La salvé, le saqué el ternero y todo y le… trajeron los peones  y le digo, yo estaba cocinando. Entonces le digo no, este, póngalo a la sombra ahí que yo ya voy a ponerle esto y fuia un/ yo tenía un botiquín y en ese botiquín este, saqué agujas, tenía agujas gubias así, /con los dedos, hace la forma de un anzuelo/ tenía este, de todo, antibiótico…alcohol, tenía mucha cosaque yo... Entonces tenía unos, unos óvulos, también que le ponía, de vez en cuando, en la operación allí le ponía óvulos de estos, que era antibiótico. Y se salvó no más. Pero le hizo un tajo así, sesgado en la barriga, esa vaca…Y la salvé.

 

M- Sí, sí. El era…es y es gran cocinero, también.

D- /  / Pero la necesidad.

M- Pero, digo, lo más habitual allá era…el puchero.

D- Ah sí.

M- ¿Qué otra cosa cocinaban…?

D- Ah no, mamá hacía…¿qué, nosotros? Con mamá hacíamos de todo. Y mamá hacía asado. Yo carneaba y en seguida mamá, tenía un horno de hacer pan y hacía el pan, y después que sacaba el pan quedaba caliente el horno poníamos, eh, mamá ponía un costillar adobado, me acuerdo. Esa cosa es rica. Si habremos comido. Este…y entonces…

M- y boniato.

D- Y después claro, siempre había boniato y todo había. Zapallo…

 

M- ¿Y el tema de la pesca, tuyo? Porque allá…los arroyos cuál era, el que…¿El Tala?

D- El Tala.

M- No, no,

D- No, pará, el río Yí. El río Yí era. No pero allá en ese entonces yo, yo no era pescador, yo me hice pescador después. Después de mucho tiempo.

M- Sí, porque allá no…

D- Ahí sí, después fui a pescar y salimos todos pescadores porque todos los Puentes. Wasinton era pescador y todos…

M- Mirá la torta /señala un adorno de torta, con un pescador/

D- (sonríe) Y allí tengo la seña, eh? Eso fue la pantalla cuando mi cumpleaño que, que le mostraron eso. Y la historia mía también. Este, mucha foto que Margarita le mandó a Andrea, mirá, se encargó de eso. Pero primera vez, nunca había hecho. Primera vez.

M- Quedó…lindo.

D- Quedó bueh, quedó bastante bien.

A- ¿Contaron la historia suya?

M- Claro, desde…

D- De cuando tenía 12 años.

M- ¿Es la primer foto que tenés?

D- No, eh, sí, una foto yo se la mandé, que esa no la tengo.

M- No, digo, pero fotos  de más chico no tenés.

D- No. Tenía, sí. Tenía sí, creo que está Élida, Félix y yo. Éramos tres. Estábamos allá con mamá cuando yo te digo que éramos chicos. Y Félix era chico. El vino de un año y medio a…(pausa) Cuando mamá este, se separó de papá. Que nos trajo era bien chiquito, Félix. Y él era de un poco más delgado y yo era grandecito. Por eso yo siempre fui sacrificado porque mamá me precisaba a mí. Y como me precisaba, no me dejó estudiar. Ni me dejó llevar con tía Lola. Para Montevideo. Si no, yo..

la madre y los negocios

conseguir dinero

M- ¿Y aquellos cuentos que, que…cuando necesitabas mismo, que, que tenías que sacar a escondidas, pa´ poder vender algo? ¿Que arrimabas los animales para sacar allá cómo era el tema, aquello?

D- Ahá. Pero, una vez precisaba 100 pesos y tuve que ir al Banco del Carmen a lo de, a la casa de, un comercio que había Librando González. Y, le pedí una garantía. Por no pedirle plata le pedí una garantía, digo, porque él me va a prestar plata, yo compraba allí. Cinco leguas, quedaba. Y yo tenía que pagar a los esquiladores a los dos días o al otro día. Y… y fui. Cuando eso tenía ya 16 años, tenía yo. Y fui al banco. Nunca había entrado en un banco, y le digo a don Librando, digo, ¿usté no me firma una garantía? Sí cómo no. Vení para acá. Me llevó al Banco, quedaba a media cuadra. Frente a la plaza. Y me presentó al Gerente y se fue. Me dejó sólo con el gerente, dice ya lo voy a atender, me dice Puentes, me dice el gerente. Y bueno, hizo unos papeles allí y me atendió. Dice bueno, ¿cuál es la situación suya? Y le digo mire, yo trabajo con mi madre. Este yo, estoy con ella y tengo unos animales para vender y tengo que pagar los esquiladores y me faltan 100 pesos y quería sacar por 30 días 100 pesos. Y después, le digo, venderé algunas vacas, yo tenía 15 o 20 vacas para vender y pagarle los 100 pesos. Era (hace un gesto de mucho). Bueno. Entonces don Librando se fue. Y cuando él se fue, se despidió y se fue, y no firmó nada, yo no lo vi firmar, digo, no me quiere firmar la garantía. Qué garantía si era representándome no más allí era. Que me conociera el gerente. Dice bueno, Puentes, lo van a llamar, pase para allá. (se aclara la garganta) Me paré allí al lado de la puerta, allí asustado. De repente, ¡Puentes! Y yo me allegué a la caja.

/se termina la cinta, Ana la da vuelta inmediatamente/

/…/

Pagar los esquiladores. Este, mamá tenía de esas/ aquellas chalas grandes, -te acordás- y no me quería dar, decía que no, que ella no quería cambiar. Y yo pensé y pensé, digo qué hago. Ensillé el caballo al otro día, dejé los esquiladores esquilando y me fui al Carmen. Este, al galope. Y en el viaje yo digo, no, no le pido plata. Porque la idea mía era pedirle plata al comerciante. Digo no, le pido una firma.

M- Claro, una garantía.

D- Digo, sí. Una garantía en el banco. Pero después…(sonríe)

M- Para pagar

D- Hasta me sirvió para la jubilación, Mariela. Cuando me preguntaron, que yo dije que había estado administrándole a mamá, allá que yo empecé con 18 años de, no, con 15, 16 le dije. Este, que había ido al banco. Pidieron la información al Banco del Carmen. Y entonces allá me mandaron decir que, que había, que mi ficha estaba impecable, que cuando quisiera que…el gerente después,a los muchos años. Que estaba mi nombre, y mi ficha todo, que estaba impecable, dice.

M- (asiente)

D- Y eso después vino aquí al Banco de Previsión Social y me ayudó mucho la jubilación.

M- ¿Y cómo pagaste los 100 pesos?

D- A los/ yo después vendí unas vaca.

M- Porque siempre contabas la historia que la abuela no dejaba sacar nada.

D- Seguro. Si yo vendí, este, en una feria, me acuerdo que llevé a Sinforoso Sánchez vendí unas vacas y fui a los 30 días y pagué. Y entonces el gerente me dice bueno, si usté precisa plata usté cuando precise venga que yo…

M- Y esquilaban, esquilaban con tijera de, de (hace la seña con la mano, apretando, como si sujetara una tijera) a mano, a martillo.

D- A martillo, se esquilaba. Sí. A martillo. Se esquilaba.

A- sí

M- me acuerdo. Ya después vinieron las máquinas.

D- Ah sí. Este…

M- y la abuela amontonaba lana, en aquellos ranchos…

D- ¿Eh?

M- la abuela amontonaba lana en aquellos ranchos…

D- y claro estuvimos hasta tres años

M- sin vender

D- Sin vender. Y después vino para acá todo así. Que nos…

M- Esa es otra historia.

D- Yo tengo –sí- el vale firmado de Fabio ahí.

M- Porque ella, ella/ él te puede contar. Ella vendía algo, pero no le daba el dinero, lo escondía.

A- M.

M- y cuando necesitaba algo, no le daba, y guardaba y guardaba.

D- Sí y después hice un alambrado, me acuerdo, y precisé madera que le compré a Librando González el comerciante y… yo le dije que él me diera 30 días que yo le pagaba. Y dice “Bueno”. Y le compré un ropero, me acuerdo, también. Y después ¿qué pasó? A los 30 días no pude vender las vacas no sé por qué no pude hacer plata y fui al banco y saqué la plata.

M- Ella no le daba, guardaba, escondía todo.

D- Ah, yo saqué otra vez. Ya fui, ya me conocía el gerente. Y me dijo “Puentes, usté quiere tres meses, yo le doy tres meses”. Ah bueno, mejor, le dije. Y bueno, mejor.

bautismo

M- Los otros días yo fui a preguntar ¿porque ustedes fueron bautizados dónde, tío?

D- ¿Nosotros?

M-

D- En la Capilla del Sauce.

M- En la Capilla del Sauce.

D- Nacimos todos allá. Todos nacimos. En el mismo lugar. Ahora es una plaza de deportes, que hay ahí adonde era el terreno de papá.

M- Pero ahí, ahí había parroquia, ahí.

D- Sí, como nó.

M- O hacían recorridas. No, había

D- si la Capilla del Sauce la donó mi bisabuela. Mi bisabuelo la donó que era, era todo allí el cementerio, la plaza, la Iglesia, todo allí era un, era de ellos, una estancia era. Y él empezó a donar y…

M- Y se formó un pueblo.

formación de un pueblo

Capilla del Sauce

D- Y se formó un pueblo. Un pueblito. No grande pero era un pueblo. Y después algunos terrenos que después papá eh,

M- hasta ahora

D- Heredó. Algunos terrenos. Y entonces este, empezó a vender, después papá y vendió todo. Pero la plaza y todo, la Iglesia, todo eso fue… ahora en la Iglesia, si vos vas ahora están los restos de mi bisabuela. Mi bisabuelo. El matrimonio. Los que donaron.

M- ¿Cómo era que se llamaban?

D- Ahora sí.

M- Yo los tengo en la partida, aquí.(Ha conseguido partidas de nacimiento, seguramente. Pero no las mostró)

D- y ahora, sí, en la partida está.

M- De la abuela.

D- sí. Están en una placa grande así, está sesgada a la izquierda, a ver… sí a la izquierda. Entrando a la puerta de la Iglesia, así, a la izquierda, este, está la placa esa que está sesgada, así. Y allí están los restos. De mi bisabuelo. Pero ellos fueron los que donaron el terreno. Y después para el cementerio también. Y para la plaza pública también, para la comisaría también.

M- sí, sí.

D- Para todo, que donaron.

 

A- Y si su familia tenía cierto capital, ¿usté por qué tuvo que trabajar tanto?

D- ¿Yo?

M- y quedaban

D- Y porque…eh, mamá tenía sólo ese campo que era de ella, que había recibido de herencia.

M- ¿Cuántas cuadras eran allá?

D- Eran 230. Era poco pero era muy bueno el campo. Pero qué pasaba, que…que, que mamá quería venir para el campo de ella y  vos viste lo que costó después para sacarla. Un sacrificio imponente.

M- Sí, porque no quería salir de ahí

D- Entonces este, allí yo estuve con ella 30 años. Ya cuando salí de ahí fue que me casé a los 30 años fue que me casé, este, después fue Antonio y tu madre. Y tu madre, dice, no, dice, yo quiero Élida, que venga Élida, dice mi nuera no, dice las nueras no las quiero. Ella siempre me decía.

A- (carcajada)

D- Dice, vos si te querés casar, casa, dice vos tenés que buscar un lugar.

M- ¿Y a dónde conociste a la tía Margarita?

 

 

 

el carnaval,

conocer a la futura esposa

D- Sarandí del Yí. Allá en un carnaval. Me acuerdo, en un carnaval. Ella iba en un carro, había una cantidá de serpentina en la plaza, y yo paraba en el hotel Bior, y ella iba en el carro y, y nos conocíamos, sí, no sé, a ver, en algún baile puede ser. Y yo la conocí y le tiré un, ella me tiró. Ella fue primero.

M- Serpentina.

D- Me tiró una serpentina. Y yo había comprado un paquete. Era un paquete era un tubo largo. Que allí había cantidá de rollos.

M- /…/

D- Y tan ligero iba, y tan rápido me tiró que le  tiré con el paquete.

M, A- (risas)

D- Ah, le tiré y cayó adentro del carro. Cayó adentro del carro. Y bueno, y lo agarró ella, lo agarró. Y entonces yo le, a la vuelta, sí, ahí ya nos tiramos. Bueno. Eso pasó.

M- Y qué era, pero y ese carnaval qué era, o ella pasó…

D- Dando vuelta la plaza.

M- Andaban en carro

D- en el carro

M- ¿con máscara?

D- No, no, no.

M- Así no más.

D- Así no más y todo lleno de serpentina, y de todo un poco. Pero era lindo ese carnaval. Era lindo. Y después de noche, este, fuimo al baile. Y yo fui y nos encontramos en el baile. Y ahí sí. Ya empezamos a bailar y yo le empezaba a decir. Dice pero ché, me tiraste, yo te tiré una serpentina y vos me tiraste un..

M- (ríe)

D- un rollo, dice. Digo sí, porque no tenía..

M- Con el apuro

ella tenía novio

D- El apuro. Pero nos divertíamos. Ah, qué carnaval lindo. Y bueno, y pasamos la noche bailando. Y ahí fue. Y bueno, y después ella tenía novio. Ella era novia de, de Antonio Umpiérrez. Que falleció ya. Hermano de Adrián Umpiérrez.

M- Sí, sí, yo me acuerdo /…/

D- Bueno. Ella era novia de Antonio que la iba a visitar allá. Pero ella no lo quería porque dice que llevaba las botas con olor a…a corral, no sé qué.

A- (risas)

D- Y dice no, no, no. Bueno. Y era una persona bien, bien, pero simpatizó de mí, la pobre y bueno.

M, A- (sonrisas)

D- Y después ella me dijo este, que fuera a la casa de ella no más.

M- Ella vivía en el Carmen.

D- No, no no, en campaña, en Herrera. Allá en Herrera.

M- Ah, / / vivían en Herrera.

D- Allá en Herrera.

M- Uuh.

D- Este, y así fue.

A- Y al otro lo piantó, al Umpiérrez.

D- El otro sí, fue, pero ya le dijo que no fuera más y fui yo.

A- ¿Y se podía así, cambiar de novio? ¿Una hacía lo que quería o tenía que avisar a la familia?

M- (sonríe)

D- No, lo que pasa es que este pobre infeliz era muy bueno. Y este, y tenía mucho capital. El panteón que hay en el cementerio, el mejor panteón que hay de mármol negro es de él. Lo hizo él. Antonio Umpiérrez. Yo lo vi, cuando fui allá. Y tenía estancia en “El Chileno”. Era una persona muy trabajadora, muy bien, Manolita se hubiera casado muy bien. Pero, no le gustaba, no le gustaba, y no le gustó y lo tenía así no más.

A- Y usté andaba con las botas limpias.

M- (exlamación de risa) Ah, qué elemento.

D- y yo claro, más o menos…

M- Claro, cuando iban al pueblo más o menos se ponían en la pinta. Ah, en la pinta, seguro, yo llevaba mi maletita, en la maleta ya llevaba los zapatos. Y algún pantalón recto. Iba de bombacha, botas y bombacha.

M- Pero te acordás que,

D- En lo de Biorque, vos ni lo conociste, era el hotel donde nosotros parábamos.

M- No.

D- Un francés. Bajito, era. Allí, papá y todo. ¿No? Todos parábamos en el hotel del Bior.

el noviazgo

M- Pero te acordás que contaban en el noviazgo de papá y mamá que la abuela se ponía, ¿cómo era? ¿Cuando papá iba a visitar a..mamá?

D- Ah. Ah bueno, eso sí, mamá no la dejaba tener novio. Ah, sí, era muy celosa mamá con la hija. Pero ella se enamoró de Antonio también y bueno. Y yo la empecé a acompañar y a llevarla, hasta un día que fuimos al cumpleaños de Antonio allá en la casa de tu abuelo, este, él estaba de mañana rastreando con, en la tierra, en la chacra, una polvadera que, preguntamos por Antonio dice no, anda rastreando allá y no se veía pero ni la po/ ni los bueyes se veían. El día del cumpleaños de él. Fue sacrificado tu padre.

M- M.

D- Bueno, pobre Antonio, entonces él después llegó a las casas, se bañó, ya de tarde ya era otra cosa.

la regadera

M- ¿Y se bañaban en qué, en balde? ¿Con qué se ba/ porque yo recuerdo que

D- No, no, no,

M- Porque yo recuerdo el día que llegó la, cómo era que se llamaba el balde con cadenita?

D- Sí, sí, sí

 M- Yo recuerdo eso de...

D- No no,

M- No me acuerdo cómo se llamaba, pero…

D- Había como una regadera, era

M- Exactamente. Que se tiraba de una cadenita.

D- Y después se bañó de tarde. Bueno, y yo me acuerdo que después, eh…Margarita, la señora, la madre de Margarita mi señora, fue que los arregló en un baile. Porque tu padre no sabía bailar, sólo el…

M- Ah sí, igual que yo

D- El cómo era? El…

A- Shote

D- no…¡Pajarillo!

M- El pajarillo.

D- Era un corrido. El Pajarillo era un corrido y Antonio lo sabía bailar. Y entonces este, doña Margarita le pedía a los músicos que tocaran eso. Para hacerlo bailar

M- Mmm..

D- con Elida, mi hermana. Ella fue la que intervino. Y después Antonio tu padre este, compraba caramelos y repartía.

(reímos)

D- Eso, yo me acuerdo bien /…/

 

M- ¿Tocaban qué…Paso doble, Tango…

D- No, nunca bailó eso.

M- No, papá no, pero digo, tocaban.

D- Ah sí, los bailes de campaña eran eso.

transporte

M- ¿En qué iban en volanta, allá?

D- En caballo.

M- A caballo, caballo.

D- Ah, sí, a caballo. Chico delante de, que compré volanta, yo.

M- ¿Y aquella volanta tan rara que tenías vos, que eras el único que tenía volanta? ¿De dónde la sacaste?

D- En el Carmen.

M- ¿Eh?

D- En el Carmen ´tá. Desarmada. De las ruedas, quedan las ruedas, el elástico queda todo, todo está amontonado.

 

M- ¿pero la compraste así o la mandaste hacer?

D- No, esa la mandé hacer en Sarandí del Yí.

M- Explicale cómo era la volanta, porque no era una volanta común.

D- Ah no, era linda, era, era…

A- Sí, explíqueme. Yo soy “de ciudad”.

M- Cómo era la volanta aquella. Vos sabés cómo es una volanta.

A- Con un palo, un carro..

M-

D- ¡Con dos varas!

A- Con dos varas.

M- si

D- claro. Es una volanta, pero era buena, eh?

M- una volanta, pero él tenía una doble. Yo te digo la doble, aquella que nos sentábamos a los costados.

D- A bueno allí eran dos personas que iban, no más.

M- Sí, en la chiquita.

D- Sí, sí, sí.

M- Pero yo, cuando, nos vinimos antes de venirnos vos tenías una que, que era más grande, enorme, que era la única así. Era, era doble, te acordás que…

D- Sí, cabían tres personas porque yo la mandé hacer grande.

M- Y después tuvo…

D- en Sarandí del Yí, un carpintero. Era buenísimo.

M- Y después tuvo una camioneta que era la que llevaba todo el mundo, también..

D- Ah, sí.

M- Esa sí que…

recorridas de Dardo

padre y madre

D- Eso fue después. Que vine acá, y de acá me fui para allá. Ah, yo recorrí mucho. Tuve 10 mudadas.

A- Páh..

D- Que yo recuerdo, diez. Si habré andado, yo.

A- ¿Por trabajo?

D- Y, cuando me casé, ya tuve que salir arrendándole a Vicente, este, el abuelo tuyo. Y después de allá me subí en una reta y me vine a Paso de los Novillos. Ahí estuvimos seis años. Después papá ya estaba conmigo y estaba muy enfermo y ya dos veces lo trajimos en avión y la vejiga, y yo agarré y vendí todo y me vine a la Esso.

A- ¿A la..?

D- A la Esso.

M- La estación de servicio.

D- Ahí. En la Esso fue que ´tuve más y ya me vine con los hijos y todo.

M- Claro, porque él enviudó con (hace un gesto de niños chicos)

A- Ah…Padre, padre…

M- Padre y madre.

A- Padre y madre, qué cosa.

M- Eh, murió con cinco hijos chiquitos.

D- Sí

A- Ah…

M- Año y medio el más chiquito.

A- Fáh.. ¿Y cómo hacía para trabajar y cuidar los chiquitos? (quise preguntar de alguna manera si dio a alguno en creación)

D- ah…

M- Hm!

D- Yo los sábados les lavaba la ropa. Y cuando mandaba a Margarita y Dardito a la escuela, me acuerdo. Les lavaba la ropa y les planchaba las túnicas el domingo. Y lo mandaba el lunes a la escuela. Que el lunes ya tenía todo pronto. A la escuela ´e Casú, allá fueron ellos después.

M- Sí.

D- Yo ya allá estuve, ahora no me acuerdo, pero estuve como cinco años sólo con ellos. Después fue que me vine para acá, que la vi la cosa muy mal y que  hay que darle estudio a los chiquilines me vine para Tacuarembó. Este, y y allá sí. Aprendí de todo, por eso yo sé de todo. Sé lavar ropa, sé cocinar,

fabricación de jabón

M- Yo recuerdo, la abuela debía de hacer jabón, porque yo recuerdo que…¿te acordás de la lejía, que ella decía?

D- Ah, sí. Yo también hice, también hice.

M- ¿que hacían jabón?

D- con la grasa que sobraba, se hacía el jabón. Es muy fácil eso.

A- ¿Cómo se hace?

D- En una olla, se hace en una olla y, venía…que se le ponía un producto, no me acuerdo cómo se llamaba, y ahí empezaba a revolver, con la grasa y con todo y salía el jabón. Ya se cocinaba todo aquello y era un jabón.

A- ¿Y después?

M- Se ponía en moldes, ¿no era?

D- Ah, después se hacía como…se ponía el molde y se endurecía, se enfriaba, se endurecía y era un jabón. Es fácil. Eso era muy fácil de jabón.

 

A- De planta, ¿no le ponía nada al jabón?

D- (pausa) No, no.

A- Porque una vecina mía, yo no sé por qué le ponía ceniza de la cicuta. Ceniza de cicuta, le ponía. No era ceniza de cualquier planta.

D- No, no.

el uso de la ceniza

M- La ceniza, la abuela era, lo hacía para lavar la lana.

D- la ceniza sí, para lavar la lana sí. Es buena. Como lejía, se llama. Era una lejía que, que saca la grasa de la lana. La deja muy linda a la lana.

A- Ah, no la tenía esa.

M- Sí..Contale cómo tejía la abuela los calcetines.

D- (carcajada) Con cinco agujas.

A- ¿por qué?

D- Ella hilaba la lana, la hilaba y después la lavaba y después tejía. Si los quería más gruesos ponía dos hebras. Y si no una sola. Con la cinta así. Si habrá hecho, mamá.

M- Siempre. Entero, el calcetín te salía entero.

D- Entero, sí.

M- Entero, totalmente entero.

D- pero los ovillos era un pedazo de palo así que, después se hacía eso

M- con el uso.

M- con los dedos.

D- Se hacía dar vuelta con los dedos. El ovillo. Se llamaba, se hace con los dedos. De ahí se sacaba aquí…Ahora si me pongo hago yo también eso.

M- Yo recuerdo. Y las agujas, ¿las hacía de alambre?

/…/

D- de alambre cómo voy a decir, de alambre de enfardar /…/

16 años en cama

M- Tuvo 18 años quebrada, ¿no fue? Siempre hizo calcetines.

D- 16. En cama, 16 en cama.            

M- y hacía calcetines.

D- Hacía

M- Para todo el mundo, hacía, de lana cruda. Hilaba, es decir, ellos le llevaban la lana, ella la hilaba, con el uso, al lado de la cama, tenía todo preparado y después este, mamá se la lavaba con la ceniza, todo un procedimiento, y después hacía los calcetines. Era la especialidad de ella, te acordás. Todo el mundo

A- ¿Qué se quebró?

M- La cadera.

A- ¿Fue la última época de ella?

D- Si.  Quedó así. De un porrazo que se llevó …

M- en la chacra

D- en la chacra. Se quebró y quedó así. Entonces, Laca me decía, nos dijo a todos nosotros. Bueno, hay dos soluciones. Una que quede así, y otra la operamos y se le pone un clavo. Entonces se une la quebradura. Y…pero había riesgo que se pueda engangrenar. Porque era muy gorda y había que está como a ocho centímetros más o menos, este, para hacerle un hueco ahí en la…y se puede encangrenar. Laca nos dijo eso, entonces resolvimos, digo bueno, si se encangrena vos sabés lo que es. Y la llevamos a Montevideo y  todo en avión y…y resolvimos dejarla, ella mismo quiso.

M- M.

D- Este, ella se adató. Y, y…yo creo que ella falleció de 98 años. Pero si ella no hubiera tenido esa quietud tal vez le hubiera fallado el corazón.

M- M.

D- Porque ella tenía el corazón medio débil. Ella sufría algo, y de presión también sufría. Y como se tranquilizó en la cama, ella no se ponía nerviosa, no rezongaba, y allí ella se mantenía y se adató.

M- Tejía.

D- Tejía, se llevaba el mate, todo en la cama.

M- Tenía todo abajo de la cama.

D- Ah..no tenía problema.

A- Claro, por eso vos decías que no veía pero te mandaba buscar la planta.

M- Todo, seguro, cuando las quintas que mamá tenía. Ella mandaba, sabía todo, todo, todo, todo y te llegaba y ella siempre tenía algo envolvía en un papelito de estraza la semillita pa´darle a ese y al otro, y tomá y plantá, todo guardaba para abajo de la cama. Todo abajo de la cama. E incluso dinero, después que ella falleció se encontró dinero, eso que él dice. Papeles de dinero, viejísimo que ella todo escondía, que además

 

D- Después Fabio lo llevó al banco y lo cambió. Pero creo el papel ese ya no valía casi nada, se había desvalorizado. La plata no tenía su valor.

M- Todo ponía para debajo de la cama. Cajitas, ¿te acordás?

D- No tenía su valor.

M- Cajitas y cajitas y cajitas…todo para abajo de la cama.

A- Era su mundo de influencias

M- Ah, todo ahí.

A- El largo del brazo

M- Todo, abajo de la cama. / / que se agarraba…yo tengo una foto /   / la cama

A- ¿Y para ir al baño?

M- La chata. Chata. Ella golpeaba el palito, tac tac, y nosotros teníamos que ir.

D- Ah, sí.

M- Tac, tac, tac. Golpeaba y se iba, viste. Hasta que falleció, viste, pero con una lucidez…Era impresionante. Una vez le empezamos a preguntar pero pocos días antes de morir de las monedas, me acuerdo, a mí me dejó asombrada. No sé qué de las monedas que se utilizaban, y de qué eran…todo lo demás…

A- Y ella de plata entendía.

M- Entendía, porque ella, macheta…

manejo del dinero

los negocios

D- Sí, no la sabía manejar la plata, no sabía. Porque yo allá tuve dos negocios que nosotros teníamos la plata de la lana, como juntábamos lana y ella no vendía, cuando vendimos teníamos la plata, 7000 pesos. Y…y dos negocios de campo que uno era de Alberto Paredes que estaba Martín Paredes, el hermano, que se fue y me lo ofreció a mí y yo se lo tenía comprado en 80 pesos la cuadra. Y fui y le dije a mamá. Este, como sabía que yo tenía la plata le dije a don Alberto, que se lo pagábamos al contado. Y había unos tales galpones, dichos galpones que…don Martín Paredes levantó los galpones para hacer casa en otro lado, él se iba. Y mamá dice, no, si levanta los galpones entonces no vale esa plata. Digo no, pero mamá, pero es un campo buenísimo de trébol. Y pegado al de nosotros. Y la palabra estaba ya…había que llevarle la plata, la escritura no más que teníamos que ir a hacer. Y quién te dice a vos que después tuve que ir al otro día allá, a Herrera adonde él vivía, al tranquito. A darle la noticia que mamá no me daba el dinero, que deshacíamos el negocio. Y don Alberto me dice bueno, dice, ahora mi campo vale 100 pesos. Dice va a valer 100 pesos, dice porque yo al contado te lo vendía a vos en 80, pero ahora pido 100 pesos.

M- Ah, la abuela era fatal

D- El trébol, el campo de trébol, ¿sabe de ese pasto bueno? Se criaba así de este tamaño. Todo tierra negra. Ese negocio lo perdimos. Después Manuel Araújo cuando se fue para Durazno con María la señora, también fue allá a casa y le ofreció el campo en arrendamiento o vendido. Y mamá tampoco lo quiso. Así que ella la pobre, que me perdone pero no se sabía administrar.

M- No, en ese tema no.

 

A- ¿Que no valía por qué? ¿Porque el hombre quería hacer unos galpones?

D- Había no, deshacía el techo. Sacaba el techo para hacer la casa en otro lado.

A- ah…

M- Claro

D- y como levantaba esos galpones, de chapa y de madera, y paja y todo y llevaba todo, claro, el campo quedaba sin población. Pero nosotros no podía, no precisaba población.

M- Claro, querían el campo

A- Claro, y el suelo…

D- Queríamos campo. Ese negocio lo perdí. Y después de don Manuel Araújo también, así que…bueh. Pero el destino. El destino. El destino.

el destino

M- Ah, sí, sí.

D- Porque mirá que yo no sé cómo me escapé de allá de Durazno para venir para acá. Y si no yo me hubiera quedado allá.

M- Sí, porque

D- Yo no sé bien, anduve dos novias allá que no sé cómo me escapé.

M- (ríe)

D- De esas dos. Sí. Y después este, fue el destino. El destino, porque…

M- Sí sí, porque ella si fuera por ella…

D- Con mis hermanos que estaban acá. Yo traté de arrecostarme a ellos porque digo yo solo allá, que aquí qué hago, qué hago…me daba lástima de todo, porque lo que había hecho, trabajado, tantos años…Había hecho una casa de material buenísima, que vos la conociste bien. ¿Vos supiste que falleció el Coco Casú?

M- mm..

D- El que compró la casa falleció.

M- Ah, mirá.

D- Y cuando falleció el Coco Casú, en la madrugada había un comprador de campo, allí. Empezaron a hablar con los herederos del campo, de Casú, Coco, que había sido ministro, el Coco.

M- Sí, sí.

D- Entonces este, empezaron a hablar de negocios y salió el negocio, al otro día salió el negocio del campo.

M- M, mirá.

D- Lo llevaron a él y ya el campo vendido. No sé quién compró. Eso me dijo Escarón ahora el otro día cuando estuvo acá.

M- ¿Cómo está?

D- Y, está más o menos. Más o menos. Porque está, tiene piedras en el hígado, en todos lados. De la vesícula, se le llenó la vesícula y la vesícula no dio más de piedra y se desparramaron las piedras por el hígado. Y ahora para sacarle todas esas piedras, si estuviera sólo en la vesícula le da rayos laser y le deshace, dice pero y en el hígado cómo le deshacen? ¿Le deshacen el hígado? ¿Golpeándole con rayos laser?

M- Sí, sí. Sí, sí.

D- Entonces, Mabel dice que haga tratamiento y que quede así no más. Pero, el pobre está…Ahí está. Más o menos está.

 

M- Pues sí, tío. Bueno más o menos otro día venimos.

A- Yo quiero preguntarle otra cosita.

M- Preguntale, preguntale.

Paso de los Novillos

A- ¿Me puede contar algo de la época de Paso de los Novillos?

D- ¿De Paso de los Novillos?

A- Sí, de cuando vivió ahí. Qué se acuerda, cómo era el lugar.

D- Y era, allí era, nosotros arrendábamos. Allí era una estancia que tenía teléfono y todo. Estábamos a una legua de Paso de los Novillos. Este, y allí había un señor, que criaba muchos cerdos, tenía chanchería, y este, nosotros le comprábamos. Plantaba mucho boniato. Plantaba 100 cuadras de boniato. ¿Y el boniato sabés cómo lo plantaba?

plantación del boniato

A- ¿Cómo?

D- Hacía un surco así, y después mandaba desparramar las mudas. Que eran 100 cuadras.

A- ahá

D- Todo en el largo así del surco ponía las pedazos de guía, así.

A- Ah. ¿Y cómo la enterraba la guía?

D- Y después venía el arado por arriba y tapaba todo.

A- ¿Pero la ponía acostadita, así o paradita?

D- No, no, acostada. Acostada. Entonces cuando llovía, después cuando llovía, porque eso era en verano, se planta el boniato en verano, siempre la tierra está húmeda o seca. Y cuando se sabía que aquel pedazo de guía estaba con, para brotar, y llovía, después había que ir otra vez, escarbando y sacando la punta para afuera, de aquella guía. Y ya tenía un pedazo de raíz y de allí brotaba la planta de boniato. No se plantaba así, así entera no. Sólo que la tierra estuviera bien mojada, sí. Pero este hombre plantaba así. Plantaba 100 cuadras. Yo las aré las 100 cuadras, después planté girasol en una seca que hubo no saqué, quedó esta altura así.

A- Ah…

D- Perdí todo.

A- ¿Qué época fue eso? ¿Qué año más o menos?

D- Y, en el ´50. En el ´50 más o menos. 48, 46, no, poco menos, 46 no, 49 tal vez.

A- Así que allá se plantaba.

D- Cuando nació Margarita, Margarita nació en el 49. ¿Eh?

A- Allá en Paso de los Novillos se plantaba chacra, entonces.

D- A sí, yo tenía plantaciones de…y ahí estuvimos 6 años. Tuve 6 años ahí. Trabajando y trabajando, y

A- ¿Ahí con los hijos chicos?

D- Tenía tres. Y después Rodolfo. Cuatro, que nació acá. Cuatro. Y después cuando los cuatro ya me vine del todo para acá. Y ya papá ya estaba jorobado de salud, y estaba conmigo, y yo digo aquí esto no, no camina. Este, y entregamos el campo. Allí se lo compró Lalo Gago, después, se hizo comprar Lalo Gago.

A- Gago. Ah, yo sé, Ladislao.

M-

D- Es cierto. Ah, lo conoce.

M- .

afrodescendientes en Paso de los Novillos

A- ¿Y había mucha gente negra, en Paso de los Novillos?

M- yo le iba a preguntar lo mismo.

D- Poco. Yo tenía un pión nada más.

M- ¿Y en el pueblito?

D- Alguno había. Alguno había. Hasta la policía, había un sargento que era negro. Este, pero no mucho. No mucho.

M- Era un pueblo chico.

D- Chico. Ahora no es nada. ´taba la casa de Gauna, y Villamil todos los comercios grandísimos, este, y…y Viñoli, Viñole. Atilio Viñole. Otra casa de comercio fuerte también, todo se deshizo. En la de Villamil queda sólo el aljibe. Demás no hay nada. Yo fui por allá y ´tá todo. Hay gramilla blanca, no más. El comercio, donde era comercio y todo, pero comercios grandes eran. Yo me acuerdo. Nosotros comprábamos en ese comercio.

A- ¿Y qué pasó ahí?

D- Y vendieron y con los que compraron, no se preocuparon y deshicieron para hacer en otro lado y, y este, se fundieron y, este, bueno, Gauna se fundió, y después Viñole también. Y, y Villamil murió, falleció. Hasta ahí es Mabel Villamil la química, ella nació ahí. Este, bueno, y el otro, y el dotor, eran dos hermanos.

M- Esos comercios eran proveedores de las estancias, de más adelante también.

D- Ah, sí, venían todas las estancias. Eran los tres fuertes que hacían todas las ventas a los comercios. A las estancias. Eran los comercios buenos que había.

M- ¿Y vos nunca fuiste ese tipo vendedor que fue tío Wasi /  (se corta la cinta. Se coloca otra inmediatamente).

 

 

CASSETE 2, 12:09 min.

 

/…/

D- En una bolsa de azúcar y todo eso así, iba anotando. El era de la casa Escudero.

M- ¿El vendía y después venían los otros a repartir o el repartía?

D- y después venían los carros. Eran carros de tres caballos, con dos varas, carros grandes, pesados, de esos buenos, esos eran los que repartían después la mercadería. Por donde el otro había andado, que papá recorría.

M- Y cobraba una comisión.

cuando papá conoció a mamá

D- Seguro, papá pedía comisión. Eso si yo iba…papá… é bien que papá se quedó cuando la conoció a mamá se/ lo agarró la noche allí en la casa de mi abuelo, se quedó y allí conoció a mamá.

los turcos

M- Pero allá en campaña, los vendedores ambulantes que andaban, que aparecían, capaz que

D- ¿del cajón?

M- Aparecían turcos… ¿qué es lo que aparecían? Vendiendo la…

D- Ah sí era, pero eso ya no hay más ahora.

M- No, pero cuando…yo recuerdo alguno. Que iba tal vez a casa más seguido porque estaban al lado del camino.

D- Al hombro, el turco con el cajón al hombro.

 

M- Sí, pero después iban con un tipo carro cerrado.

D- Y, bueno, también había de eso, también.

M- Eran, vendían de todo, telas, y …

D- Sí. Habían sí.

A- Habían varios tipos de vendedores ambulantes.

M- Había, vendedores ambulantes.

D- Pero después empezaron a matar a los pobres turcos que eran trabajadores, que…

M- m

D- y este, y después ya por último…desaparecieron, nadie, no andaban más de estancia en estancia.

 

A- ¿Por qué los mataban?

D- Porque siempre andaban con plata. Y por mercadería. Ellos venían acá a Tacuarembó iban a un comercio y se surtían. Y después salían a vender en las estancias. Y principalmente en verano era cuando hacían más plata porque era cuando estaba la gente esquilando. Y los esquiladores compraban bombacha, compraban reloj, compraban de todo. Turcos vendían de todo.

M- La tela…De todo.

D- Tela, de todo. Perfumes, jabones. (sonríe). Hay cada cuento de los…de los turcos que..

A- (sonríe)

D- Pobres turcos, yo me acuerdo que yo encontraba a veces en el campo, atravesando iban a las cañadas y se lavaban y se refrescaban con calor y todo con el cajón. Y allí iban, rumbiaban para un lado, otro, el que le quedara mejor. Que los agarrara la noche…ahí se quedaban. Al otro día seguían.

M- Yo me acuerdo un turco, había uno que iba todos los años. Me acuerdo, todos los años aparecía. Mamá le compraba.

D- sí, siempre, sí, siempre aparecía.

M- siempre aparecía.

D- Eso se terminó, ya eso no…una judiaría pobres turcos. Porque el turco para el trabajo y el peso es…número uno.

M- Ah, sí.

Le gustaba hacer el peso. Y después como andaba con plata después muchos lados y otros que no quería que se quedara. Ahí no más en Salto hay una estancia ahí que mataron como dos o tres.

M- Esos eran mercachifles, eran.

D- Desaparecieron y no se sabía quién eran.. le quitaban la plata y le quitaban toda la mercadería y tal vez…y empezaron a desaparecer, desaparecer y…no salieron más, se terminó.

 

cortar las tormentas

M- Los otros días comentábamos que/ mejor dicho, yo comentaba que mamá para comer/ para… cortar la tormenta, -porque comentábamos en la noche- hacía la cruz de sal en la tabla.

D- con un hacha

M- ¿Y la abuela qué hacía?

D- Era con un hacha.

M- Sí. Pero yo del hacha no me acuerdo.

D- Y dejaba el hacha clavada, seguro. Bueno, pero las palabras que decía mamá no me acuerdo. Eso sí no me acuerdo.

M- que /   / el hacha afuera.

D- A sí, la dejaba, dice que se cortaba.

M- Yo de eso no me acuerdo, me acuerdo de la cruz de

D- Esa eran simpatías, son simpatías que…

M- de la cruz de sal que mamá hacía en la tabla de la cocina sí me acuerdo, tabla de picar carne, eso sí me acuerdo.

A- ¿eso para qué?

M- Para cortar la tormenta.

 

A- ¿o para el rayo?

M- Como había pararrayos, ¿te acordás?

D- Sí, cuando había así una tormenta fea, que se venia una tormenta fea mamá sacaba el hacha y no sé qué decía y ahí dejaba el hacha clavada enfrente a la tormenta y la tormenta allí se ladeaba para un lado, para otro. Dece que…una simpatía.

 

A- ¿Pero ella misma la clavaba o la lanzaba?

D- No, ella mismo así

A- ah. Iba diciendo cosas.

D- Sí, la dejaba en la tierra, clavada. En la tierra.

A- mm…y qué más hacía?

D- Al otro día…la iría a buscar, seguro.

M- De eso no me acuerdo.

A- ¿Como eso, qué otras cosas hacía? ¿Qué otra simpatía?

D- ¿Qué?

A- Como eso, ¿qué otras simpatías hacía?

D- Bueno, mamá no era muy creyente, no, mamá tenía sus quieros, su fuerza de voluntad que  tenía que…no se dejaba dominar así por…

M- era fiera

D- era sí, era firme. Ah, era firme, sí, mamá lo que decía tenía que ser aquello y chau.

M- Ah, sí.

A- ¿Las plantas, eran sólo las plantas, que daba de remedio? ¿No bencía, por ejemplo ella?

D- No.

M- no

D- no, no, nunca. Eso no sé, eso no se/

M- Recomendaba yuyos para todo el mundo. Para todas las enfermedades sabía.

D- le gustaba.

M- Yo nunca vi eso. Recomendar yuyos a todo el mundo para…le dolía el dedo ella sabía.

D- Ah, sí

transmisión del conocimiento botánico

A- ¿y quién aprendió con ella, después, de las plantas?

D- ¿yo?

A- Eh, de la familia de ella quién ¿usté aprendió?

D- La homeopatía

M- no no, de ser

A- de las plantas

M- de ser yuyero, así

D- ah

M- (sonríe)

D- Bueno, yo si van ahí a la cocina tengo cantidad de yuyos. Por ejemplo ahora mismo tengo el rey de los yuyos que es el Diente de león. Que ese purifica la sangre y es buenísimo, buenísimo. Y después está el llantén que también es, ese cura el cáncer. Y yo tengo pruebas de que lo cura, porque Antonio Núñez, hijo de Yango Núñez que era Coronel, tenía un cáncer imponente y tomaba cinco remedios. Le dijeron que ya estaba…había volteado el pelo y todo. Que dejara los remedios y dejó todos los cinco remedios y empezó a tomar el agua de llantén. Sólo llantén y cataplasma de llantén y este, y hacía tortillas de llantén y tomaba agua y…Se curó.

cataplasmas

A- ¿La cataplasma cómo es?

D- Ah, se cocina y se hace una pasta. (gesticula como haciendo tortitas, golpea las manos, hace como un bollo) Pero hay mucha cosas buena. Hay, páh. La ortiga es buena, dicen que es

M- Páh, yo tengo una cantidá de ortiga, ahora.

/…/

D- Ahora, hay dos remedios buenos que yo los también los tengo este, que ahora no hay pero...Que es para los divertículos, las verrrugas en los intestinos, como los animales, así, que le sale a la gente…Este, la palma imperial y la lucera. Con esos dos yuyos, se toma el agua y yo sé de cuatro que se curaron que los iban a operar. Una señora es de Minas de corrales y tres son de acá. /…/

(Al orégano  y al llantén cada dos años hay que cambiarlo de tierra. Vamos a ver los yuyos, me muestra la pala de la abuela de Mariela, nos tenía preparados unos refrescos y torta).

D- Sólo ella dio vuelta. Nunca la prestó a nadie /…/ Debe andar por los 100 años. Este cabo es original/…/ Pero  esta pala nunca quedó al sol ni el agua Mamá la agarraba de acá y iba a la quinta, trabajaba con ella y de ahí la llevaba a la cocina.

(acondicionó la pala para que no se apolillara)

plantas

Nos muestra arazá blanco para dormir –arazá del campo-, romero, carqueja blanca, guaco, cola de caballo para los riñones, ajenjo, marcela. La palma imperial, para bajar la presión.

Mariela agarra una ramita para experimentar.